FELIZ DÍA, MAMÁ

Heber es el analista que me atiende por decimoquinto año consecutivo. Para mí asistir a sus sesiones es ya es como afeitarme o entrar a McDonald’s: son parte ineludible de mi vida.
- Disculpame –dice- pero anoche tuve una rave y estoy algo cansado.
- ¿Un poco? ¡Te vas a quedar totalmente dormido mientras yo hablo para que me ayudes con mi psiquis podrida!
- ¡Dale! Si me dormito un poco te vas a dar cuenta: o hacés como si nada o si realmente te interesa insistís con lo que decías...
- Mirá que mi tema de hoy es bravo: se trata de mi vieja...
- ¡Otra vez con esa vieja loca! ¿Qué te hizo ahora?
- Anoche me llamó porque está interesada en influir sobre mi elección del regalo para el día de la madre.
- ¿Regalo? ¡No sabía que estás de nuevo amigado con tu vieja!
- No estamos amigados. Desde que le pagué la operación de apendicitis a su novio artista plástico para que no se muriera, no volví a hablarle.
- Le salvaste la vida.
- Sí pero se peleó luego para siempre, y no voy a ver un peso más en mi vida. Bueno, como si aquello no hubiera pasado, mamá me llamó muy nostálgica diciendo cuánto me amaba y que quería un PlayStation para el día de la madre.
- ¿Un qué?
- Una máquina para jueguitos tridimensionales. Dice que desde que rompió con su último novio está muy aburrida. Que ella no es de las madres que se van a poner a ver teleteatros o reunirse a tomar el té con sus amigas gordas y llenas de arrugas en Las Violetas.
- Tiene un nuevo novio, seguro.
- ¿Vos creés?
- ¿Para qué te creés que es la maquinita? ¡Pescó un teen! ¡Desde que Graciela Alfano cría un novio, todas mis pacientes la envidian! ¡Seguro que tiene un novio menor que vos! ¡Y no pongás esa cara de desconcierto! ¡Seguro que lo conocés o es amigo tuyo, pasa siempre!
- Pongo esta cara porque no sólo no te dormiste, sino que logré que dijeras esta sarta de sandeces sobre mi santa madrecita.
- Ufa... santa madrecita... Acordate que si no fuera por mí nunca hubieras deducido que era ella la que compraba libros y videos por internet con el número de tu tarjeta...
- Pobre: al fin y al cabo se aburre, y leer a Paulo Coelho la pone como eufórica...
- ¿Qué llevás en ese bolso?
- Una Play Station.
Heber no se durmió, y creo que porque lo dejé muy preocupado. En parte porque siempre sospeché que él tampoco se lleva muy bien con la vieja, pero también porque bajó un poco la temperatura y ninguno de los dos salimos con un saquito (por si refrescaba).
- Disculpame –dice- pero anoche tuve una rave y estoy algo cansado.
- ¿Un poco? ¡Te vas a quedar totalmente dormido mientras yo hablo para que me ayudes con mi psiquis podrida!
- ¡Dale! Si me dormito un poco te vas a dar cuenta: o hacés como si nada o si realmente te interesa insistís con lo que decías...
- Mirá que mi tema de hoy es bravo: se trata de mi vieja...
- ¡Otra vez con esa vieja loca! ¿Qué te hizo ahora?
- Anoche me llamó porque está interesada en influir sobre mi elección del regalo para el día de la madre.
- ¿Regalo? ¡No sabía que estás de nuevo amigado con tu vieja!
- No estamos amigados. Desde que le pagué la operación de apendicitis a su novio artista plástico para que no se muriera, no volví a hablarle.
- Le salvaste la vida.
- Sí pero se peleó luego para siempre, y no voy a ver un peso más en mi vida. Bueno, como si aquello no hubiera pasado, mamá me llamó muy nostálgica diciendo cuánto me amaba y que quería un PlayStation para el día de la madre.
- ¿Un qué?
- Una máquina para jueguitos tridimensionales. Dice que desde que rompió con su último novio está muy aburrida. Que ella no es de las madres que se van a poner a ver teleteatros o reunirse a tomar el té con sus amigas gordas y llenas de arrugas en Las Violetas.
- Tiene un nuevo novio, seguro.
- ¿Vos creés?
- ¿Para qué te creés que es la maquinita? ¡Pescó un teen! ¡Desde que Graciela Alfano cría un novio, todas mis pacientes la envidian! ¡Seguro que tiene un novio menor que vos! ¡Y no pongás esa cara de desconcierto! ¡Seguro que lo conocés o es amigo tuyo, pasa siempre!
- Pongo esta cara porque no sólo no te dormiste, sino que logré que dijeras esta sarta de sandeces sobre mi santa madrecita.
- Ufa... santa madrecita... Acordate que si no fuera por mí nunca hubieras deducido que era ella la que compraba libros y videos por internet con el número de tu tarjeta...
- Pobre: al fin y al cabo se aburre, y leer a Paulo Coelho la pone como eufórica...
- ¿Qué llevás en ese bolso?
- Una Play Station.
Heber no se durmió, y creo que porque lo dejé muy preocupado. En parte porque siempre sospeché que él tampoco se lleva muy bien con la vieja, pero también porque bajó un poco la temperatura y ninguno de los dos salimos con un saquito (por si refrescaba).





