24.1.07

EL PATAPÚFETE DE LA PRENSA INDEPENDIENTE

Periodistas al borde de un ataque de nervios.La imagen es una atención de ImageShack.us


Curiosa trayectoria la del periodismo argentino, demasiado emparentada con la idiosincracia nacional, tan afin a la política y a las creencias irreales del ciudadano medio.
Hay un libro interesante de Graciela Mochkofsky, se llama Timmerman, y es la biografía del creador del semanario Primera Plana en los sesenta y el diario La Opinión en los setenta. Conviene leerlo, ya que desnuda la trama nunca secreta de los intereses que movieron en cada periodo la tarea del mayor hacedor del periodismo contemporáneo argentino, que autodenominaba “independiente” a su prensa.
Para muchos extranjeros hay un adjetivo al parecer certero en la definición de nosotros los argentinos: soberbios. Pero si profundizaran podrían agregar: “y con tendencias a ejercer cierta hipocresía”. Pobres de nosotros.
¿A cuento de qué venimos hoy tan irónicos y despiadados?
La cuestión es que este enero ha sido un ejemplo de mencionado. Enero suele ser un mes duro para la prensa diaria, no se suelen producir hechos trascendentes y para llenar sus páginas deben reflotar cualquier cosa: el vínculo de Freud con su cuñada o cómo cuidar la línea con una buena dieta. Nada para lucirse, y menos para incrementar la tirada.
Así que el estar pendiente de la resolución de La Haya fue una noticia interesante, como para sacarle el jugo. Ni hablar de lo que pasó. El propio Kirchner, harto de las críticas “independientes” decidió mencionar en vivo y directo del “error” de la prensa.
Durante mucho tiempo “La Prensa” y “La Nación” manejaron la opinión pública a la medida de los grandes intereses agrícolo-ganaderos escudados en su “independencia” como “medios de prensa”. Es decir: hicieron política. Por supuesto, ambos medios toda la vida recurrieron a los grandes entes de defensa internacional de la prensa “libre” cada vez que decían barbaridades afines a meros intereses sectoriales encubiertos como grandes verdades para informar al lector.
¿Qué habrá llevado a toda la prensa argentina a volcarse a pensar que iban a fallar en La Haya en contra de nuestros intereses? Y equivocarse, luego, por semejante margen (93%)... ¿El mismo espíritu anarquista con que los ciudadanos se niegan a cumplir con las leyes de tránsito? ¿O el espíritu hipócrita que difiere siempre lo que dice de lo que hace, lo que pregona de lo que practica?
“Por algo será” fue la frase cultivada en los setenta, cuando en algunos corrillos se filtraba el “vinieron y se los llevaron”. Y si alguien quería enterarse qué pasaba, o bien optaba por consultar en inglés el Buenos Aires Herald, o si no quedaba condenado a creer que la vida diaria era un paraíso gracias a que “las urnas están bien guardadas” y custodiadas por uniformados que cuidaban la vida e intereses de la comunidad. Es decir: los diarios de los setenta fueron una buena manera de enterarse que lo que pasaba no era tanto lo que pasaba sino lo que se contaba. Ni hablar que avanzando en el tiempo, en el 82, día a día se registraron con prolijidad los triunfos que iban tejiendo el lógico e inevitable triunfo final que lográbamos en Malvinas.
Es que aquel fue, también, un buen patapúfete: ¿cómo entender de la mañana a la noche que nos habíamos rendidos, cuando Gómez Fuentes, Clarín, La Razón, Gente y La Semana nos habían explicado con lujo de detalles y amplitud gráfica cómo era que estábamos ganando?
Clarín, uno de los que más empecinados sostuvo que el resultado en La Haya era negativo, tuvo que salir a pedir perdón al lector con la excusa literaria de que recién hoy comenzaba la historia. Nunca queda muy claro qué es más el periodismo: o testimonio de la realidad, o literatura que refleja la época. Una pasión interesante de las filosofías, las religiones y las ciencias ha sido siempre el de encontrar la tranquilidad aparente de sus seguidores o practicantes a partir de seguir los contenidos. Nadie como los sofistas, en ese caso, para encontrar explicación a todo, aun para justificar el desarrollo de sus propios métodos.
¿Ustedes saben por qué la prensa se niega a reconocer cualquier acierto de cualquier gobierno? Porque sostienen que si el lector sospechara que “se volvieron oficialistas” van a pasar a dejar de ser creíbles y ser en cambio interpretados como satélites del poder de turno. Algo que, en términos económicos significa dejar de vender, un fantasma para cualquier emprendimiento con fines de lucro. Hay publicaciones que usan el recurso de jactarse de haber estado en contra de todos los gobiernos. Es decir: para evitar ser vistas como oficialistas, debieron “volverse opositoras” (y así vender más). Si esta ecuación es tan así, quiere decir que la única manera en la que se puede vender bien en términos periodísticos es siendo un medio opositor. Como digo al principio: todo muy curioso, ¿no?

14.1.07

ES QUE EL PASADO NO EXISTE


Me lo imagino a Almodovar inventando su última película y sintiendo que está entrando en la historia del cine, por si ya no estaba. Sigo deslumbrado con sus primeros productos, más pensando en su ego que en solazar a sus espectadoras.
Volver es una película maravillosa, siempre y cuando tú seas mujer, no española y te agrade Hitchcock.
Mejor paso a hacer una especie de crítica a este film.
El mundo de Almodóvar siempre ha estado atestado de sus "chicas": mujeres violentas o nerviosas, autosuficientes o poderosas, en proceso de reivindicación o camino a la redención. Una especie de compendio de supersticiones hispanas, de feminismo de salón kitsch y política progre.
Pero si algo hace ahora es una mezcla de realismo mágico con cine negro y suspenso clásico, feminismo euro y oscar seguro. Es decir: sin filmar en Hollywood, Almodovar acaba de transformarse en el mayor representante del cine norteamericano. Sólo basta esperar la entrega de los Oscar y ver qué pasa.
La clave de este film es sencilla: en un mundo de mujeres sacrificadas pero poderosas, los hombres sólo sirven para procrear aunque se atolondren en su cometido, embarazando hasta a sus propias hijas. El resto, artificio de un libro que tratará de llevar al espectador por un camino sembrado de crímenes impunes hechos por mujeres, estafas y engaños, cuernos y abusos de confianzas varios. Los muertos que reviven nunca murieron y los vivos desaparecidos están muertos.
A la manera de los grandes mentirosos de la historia del cine (y pienso en Welles, Fellini, y Kurosawa) Almodovar sube un peldaño más.

1.1.07

UN AÑO CERO KILÓMETRO

Una vieja convención de orígen impreciso nos hace pensar (y tal vez creer) que desde hace unas horas "comenzó" un año nuevo, luego de festejar con abundante alcohol, comida y fuegos artificiales que el anterior se iba.
Este ritual ha llenado de satisfacción a mucha gente que hacen de los rituales su razón en la vida. Felices de ellos, entonces, que al menos han encontrado (sin saberlo, ¿eh?) su razón de ser.
Yo, desde aquí, haré mi aporte nada modesto realizando mis PREDICCIONES PARA EL 2007 sin ningún afán de acertar pero con el espíritu de aportar algo más a la paranoia general.
El nuevo año traerá más felicidad a muchos, verbigracia: a los ganadores. Para una sociedad estructurada desde la competencia, ganar es fundamental. Ganar a la lotería, el bingo o llamándolo a Sofovich. Subiendo al rating, recibiéndose de abogado o llegando primero en algún match. O bailando con Tinelli, levantándose a la más linda del colegio o juntando el primer millón con alguna guarrada.
En cambio, este año será bastante pesado para algunos otros. Como este blog es sólo de buena onda, no incluiré tales casos ni los links para ir a lugares de queja, mala onda ni agrupamientos de periodistas llorones y que se sienten perseguidos.
El 2007 será -como su antecesor- el año de la tecnología.
¡Daría mi alma al diablo si me permitiera renacer hoy y empezar la vida de nuevo! Así, mi adolescencia empezaría dentro de unos 12 o 13 años y ¿saben como sería? ¡Refeliz! Rodeado de máquinas para todo, portátiles y hasta manuales. ¿Ustedes vieron lo que son las zapatillas con rueditas? Ayer pasó por al lado mío un chico en el shopping deslizándose, y me dije: "esa debería haber sido mi infancia"... Y ni hablar con los padres permisivos y ultrapsicoanalizados de nuestra clase media progre, que no sólo reconocen la sexualidad de sus hijos sino que les facilitan los medios para ejercerla. ¡Yo quisiera haber tenido esos padres!
Porque así presento a mi siguiente predicción:
Crecerá y crecerá el destape. ¿Vieron cómo hablaba antes la gente? Tenían dos discursos: uno familiar y otro "para la gilada". El primero era para paredes adentro, y a veces sólo para sí mismos: se decía lo que se pensaba, mientras que el otro era el "académico", que servía para que los terceros evaluaran el nivel de "decencia y aptitud" que uno tenía. Ahora todo es un contínuo "reality show" por el cual la gente dice y hace a los cuatro vientos sin preocuparle mucho cómo ni para qué. Si bien los psicoanalistas deberían estar chochos con esto por lo que bregaban años atrás, están tratando de ver cómo estructurar sus nuevas justificaciones terapéuticas.
Y hasta ahí nomás llegan mis predicciones, que parece no eran tan vastas ni tan reveladoras.
Nunca me olvido de aquel profesor de historia que nos explicaba de un saque sobre el error de creer que "todo pasado fue mejor", al relatarnos los problemas que se tenían en el pasado por "carecer de" y mencionaba los vidrios, las cloacas, las vacunas, los antibióticos, la anestesia, el agua corriente, o los piojicidas, o por "creer" que la tierra era plana o el centro del universo, o simplemente dudar que fueran humanas las mujeres o las personas de otra raza.
Es decir que: si todo pasado no fue mejor, seguro que el futuro sí lo es.
Invito al lector a un severo examen de conciencia que le permita recordar de qué carecía y en qué llegó a creer en el pasado. Y que, desde la comparación, evalúe ahora en qué estado se encuentra.
Así que FELIZ 2007, el mejor año que conoceremos.