HEBER: EL PRIMER EXPANSIVO.
Hace un tiempo que no les cuento ninguna de mis historias con Heber, mi psicoanalista. Esto está emparentado con el hecho de que no creo muy conveniente dar tanta publicidad a mi terapia. Es que resulta que yo relato cosas que luego olvido, y nunca falta alguien que luego me pregunta alguna cuestión que yo ni me imagino cómo puede ser que la conozca. “¡Pero si lo leí en tu weblog!” me contestan, y ahí tomo conciencia de la cantidad de cosas que he contado.
Claro que la sesión de ayer no tiene desperdicio, y he decidido divulgarla.
- Tengo una buena y una mala noticia –dijo Heber, circunspecto- ¿cuál prefiere primero?
- Ninguna de las dos. Desde chico tengo en claro que es mejor no recibir noticias y mantenerse abstinente de los cambios.
- ¡Otra fobia!
- Ah, claro. Si alguien conoce mis fobias con propiedad es mi analista. Usted me enseñó a convivir con ellas, y a la manera del Reader’s Digest “ser feliz aun siendo flor de fóbico”.
- Pues ya sabe que, aunque quiera impedírmelo, deberé darle estas noticias.
- Pues, sí... Sea, entonces.
- La buena es que no me va a ver tan seguido. He decidido enrolarme en la psicología expansiva, y por lo tanto a partir de ahora nos veremos cada tanto.
- ¿Cada tanto?
- Sí, yo lo llamo y le explico cuando y donde nos encontraremos.
- Ese “cada tanto” es ¿cada cuánto?, digo, más o menos...
- No se. Según los dictados de esta nueva escuela, puede ser una vez por mes o dos veces al año, más o menos.
- Pero así se va a desactualizar mucho con respecto al avance de mi neurosis.
- ¡Ah, no! “Nos mantenemos comunicados” La nueva psicología se basa en la cantidad de medios y posibilidades por las cuales yo pueda establecer un mayor conocimiento de los síntomas y su evolución. E-mail, messenger, teléfono, transmisión de archivos... En su caso tengo su blog ¡qué mejor manera de darme cuenta de en qué nuevo chanchurro anda!
- ¡Excelente! Quiere decir que me meto en el messenger en cualquier momento y...
- No. Por messenger voy a atender sólo los martes después de las 15,30.
- ¿Y si quiero consultarlo a las 15?
- Imposible. Siempre prendo mi PC a esa hora, después que termino de ver a Solita Silveira por Telefé.
- Bueno: ya me dio la buena. ¿Y cuál es la mala noticia que me tenía?
- He aumentado los honorarios.
- ¿Otra vez?
- ¡Cómo otra vez! No aumento desde enero.
- Sí, el mes que estuvo de vacaciones.
- Los psicoanalistas también comemos.
- Ahora, usted aumenta y se manda a mudar. ¿Cuál es la coherencia?
- Mayores gastos.
- Bueno, si le parece bien, ¿podríamos continuar con mi terapia de hoy?
- Sí, claro.
Con cierta preocupación, vi como Atuel ingresaba al consultorio. Atuel es la comadreja que cría Heber. Como a algunos de sus pacientes les daba un poco de asco, le hizo teñir la pelambre de un color champagne subido, como para que parezca un hamster algo crecido.
- ¿Es necesario que el bicho ese esté presente? Y no es que sea fobia, esta vez. Es que me da un poco de asco.
Heber tomó cariñosamente en sus brazos a la alimaña y llamó a una de sus mucamas.
- ¿Usted sabe cuál es la función que cumplen los animales en esta sociedad tan enferma?
- No me diga curar, porque a mí precisamente me enferman.
- No, los animales nos sirven para referenciar conscientemente el plano de inteligencia expresa en el que nos movemos. Esta charla entre usted y yo, por ejemplo, es imposible entre dos comadrejas. Pero sigamos con su terapia, como usted pretende. ¿En qué anda?
- Mi analista no me comprende, me abandona y me cobra más caro que cuando no me abandonaba.
- ¿Qué? ¿No está de acuerdo con lo que hago? En el futuro todos los psicoanalistas serán expansivistas. Usted dirá con orgullo que fue uno de los primeros pacientes en el país.
- El otro día estaba viendo por televisión a (aquí nombré a la top de la tv argentina) y lo mencionó a usted...
- Ah, sí, me contaron. Ella es mi paciente...
- ¿Usted le cobra menos si ella lo menciona?
La cara de Heber demostraba que había dado en el clavo: ni se esperaba la pregunta.
- No creo que deba contestarle –dijo por decir algo, pero claro que no me iba a contar y claro que la analiza gratis a (aquí va el nombre de la la top de la tv argentina).
- Yo creo que con todas las menciones que yo hago en mi blog me debería hacer un buen descuento. No es que mi blog tenga tanta audiencia como la de (aquí va el nombre de la la top de la tv argentina), pero tampoco es de despreciar. Mire: si quiere, hasta puedo poner un banner aquí a la derecha, que diga algo así como “Psicoanaliza Heber” o a la manera de los celulares “Nuestra producción se psicoanaliza con Heber”.
No creo que haya convencido a Heber, de todas maneras. Mucha “expansividad” pero en el fondo él sigue fiel a los principios de la APA: cobrá siempre, vengan o no vengan, estén o no estén, se curen o no. Pero cobrá.




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