JULY IN JULY
Parece que tengo una lectora ignota –July- que se preocupa porque no escribo más y me empuja a que “me ponga las pilas”.
July: si leés a fondo el último blog vas a descubrir mi actual crisis. Pero por si no lo pescaste, ahí vengo:
1) Construí un blog moralista, en el cual sentencié, critiqué, prediqué. Es decir: todo lo que detesto que hagan los demás.
2) Como buen argentino, le tomé el pelo a todo y a mí mismo. No creo que sea tan malo, lo disfruto mucho. Pero nunca me pregunté cuántos de los lectores internacionales o me entienden o lo disfrutan.
3) Nunca entendí el vínculo con los lectores, nunca lo pude percibir del todo, no puedo celebrar una buena “ceremonia secreta” con quien, del otro lado lee, comparte, siente y opina.
4) Me inquieta esto de la Internet y la necesidad oprobiosa de escribir mañana de nuevo, no para un patrón que te dice a qué hora necesita el producto de tu cerebro/dedos hacia el teclado/monitor/red, sino para el vacío.
5) Y, en última instancia, realizar otra arbitrariedad al pensar que yo construí a Vitali y ahora me lo llevo.
Igual que en Pinocchio, yo hice al muñeco. A diferencia de Pirandello, me niego a que los personajes me dicten qué debo hacer.
Pero les confieso que mi crisis tiene una explicación contundente. Es íntima y personal. Pero un solo lector que pregunta justifica que les cuente.
De una manera casual (por Internet) me enteré que el amigo de la infancia con el cual compartimos tantos sueños había muerto. Un amigo cuyo “destino” había sido dibujado con tesón por sus padres autoritarios, quienes decidieron qué y cómo debía vivir él.
Y decidí superar mi dolor escribiendo su historia. Ahora estoy empecinado escribiendo una novela para contar lo hijo de putas que pueden ser dos padres dedicados a construir la vida de su hijo aunque su hijo quisiera tener otra.
Abandono a Vitali porque me voy con Quique –el nombre de mi amigo es el nombre provisorio de mi novela-.
Gracias July por tu aliento. No se quien sos, pero aquí va mi respuesta.
Hasta siempre.






