28.4.06

NENE: SI TE PORTÁS MAL LLAMO A LA POLICÍA


La educación de los hijos para muchos padres es similar a la doma de potros: uno debe aguantar hasta que el potro entienda quién manda.
Analicen en cámara lenta cómo se doma: a golpes, cada vez más fuertes y manejando con el cuerpo hacia todos los lados donde el animal supone que pueda sacarse de encima al domador.
Algunos antes, otros después, terminan entendiendo que van a llevar el resto de su vida a un humano encima, indicándole con movimientos y golpes qué hacer, cuando caminar o detenerse.
Su destino será respetar un sistema de premios y castigos, que irá señalando claramente qué hacer más o menos y –sobre todo- qué no hacer.
Hay chicos que tienen la desgracia de nacer con padres así. Otros padres tienen la desgracia de tener hijos que los quieren dominar a ellos. Es decir: parecería que el dominio es la constante.
La noticia de Clarín de hoy muestra una historia en la cual nos encontramos con los dos casos: ese tipo de padre y ese tipo de hijo.
Tal cual cuenta la noticia, los padres notaron que su hijo estaba vistiendo "caro". Y luego de un interrogatorio lograron enterarse de que el chiquilín había tomado la tarjeta de crédito de los viejos y se había mandado un corto viaje por los cajeros automáticos, de los que logró extraer $ 2500 (unos 700 euros, u 800 dólares) para, por unos días, darse una vida de rey y ser la envidia de todos los chicos de su barrio.
¿A qué no saben qué hizo su madre? Pues fue a la policía e hizo "la correspondiente denuncia". La policía debería haberles preguntado ¿denuncian a quién sobre qué y ante quién? Pasado en limpio: según las leyes los padres son únicos responsables de las acciones de sus hijos.
Pero este lío tiene aristas interesantes.
¿Es robo gastar dinero de los padres, aunque no se los haya advertido?
¿Es el chico responsable de qué? ¿Qué podría hacer la policía cuando un par de padres denuncia algo que hace su hijo?
¿Es la policía (la sociedad, el estado, el colegio o la iglesia) una instancia superior a los padres, ante la cual una denuncia sea más válida que la responsabilidad de los padres?
Resulta que el chico se gastó aquel dinero en zapatillas, ropa, y juerga con sus amigos. Digamos: lo que siempre vio hacer a sus padres y vecinos del barrio ¿qué nombre le podríamos poner a eso? ¿robo, hurto (como asegura el experto que consulta Clarín), estafa, compra al contado, qué? Hace poco mostrábamos a un par de chicas de la clase media urbana que habían robado a su compañero de clase luego de dormirlo en la cama. Ahora vuelven los representantes de la misma clase social a mover el avispero.
Los filósofos dicen que los valores están en crisis. Pero fíjense bien: no por la corrupción o la inmoralidad y el delito. Por todo esto, que alguien le tendría que poner un nombre.
Clarín citó a declarar a psicólogos, hoy los medios van a vibrar y van a opinar los súper consultores en todo, y los movileros correrán con un micrófono a padres y abuelos.
Un enigma más de nuestro tiempo.

25.4.06

EXPERIMENTOS PSICOLÓGICOS ALEVITALI

MI ANALISTA PIENSA QUE ESTOY CONDENADO AL ÉXITO
Heber es mi psicoanalista, que mientras pasea por España me llama por teléfono y realizamos así sesiones "a distancia".
Hoy nos conectamos por Skype, y nos vimos por la pantallita dentro del monitor. ¡Pensar que la instalé para observarnos desnudos con mi novia Marita (que me metía los cuernos en Mar de las Pampas) y ahora me sirve para un hecho tan científico y serio como esta sesión de e-psicoanálisis…
Enfrente mío, el pelirrojo blanquísimo de Heber lucía super-bronceado (lleva unos días en Marbella)
- ¡Dios: cambió de raza!
- Buenos días, Alejandro. No es serio que un ateo cite a Dios, pero ¿quién cambió de raza?
- Usted: ahora descubro la razón real de su viaje a España: se operó como Michael Jackson y ya no es más blanco: lo veo negro…
- Aquí hacen 32 grados, caballero: el sol ha hecho esto sobre mi piel. ¿Cómo anda?
- No muy bien: bastante en crisis. A los problemas que usted conoce se agrega que entré a dudar del psicoanálisis, de estas sesiones… y de usted mismo.
- Caramba: eso es serio.
- Sí.
- Estamos al borde…
- Sí: de su "lucro cesante"…
Heber sonrió nervioso, creo que se arrepintió de lo que dijo.
- Cuénteme algo.
- Tengo un amigo que me ayuda a pensar.
- Miguel, Facundo o Federico?
- Ninguno de los tres. Es nuevo. No lo conoce.
- Pues lo escucho.
- Se llama Cruz. Es un escritor que vive en Nueva York y maneja experimentos sociológicos, que parece que es una nueva técnica para detectar los problemas sociales de la gente viva. Creo que él entiende a pleno lo que me sucede. Y fíjese que gran paradoja: mi analista (que algo me comprende) me trata desde Madrid, y ahora un tipo que apenas me conoce es el único que capta lo que me pasa ¡y, carajo, ni siquiera me cobra!
- Bueno, cálmese. Si quiere seguir tratándose conmigo al menos explíqueme…
- Sí. A él le cuento, bueno… estas cosas que me pasan…
- ¿Y?
- El dice que estoy en problemas y que debería tomarme un descanso de tanto psicoanálisis porque no me está haciendo bien y me genera un estrés innecesario.
- Ah. Supongo que él cree que hay un estrés que sí necesita.
- Eh?
- Sí: yo creo que él piensa que a usted le vendría "bien" un poco de estrés. ¿No piensa que un tipo así está compitiendo con usted?
- ¿Ehh?
-¿Competir? ¿Por qué alguien querría competir conmigo?
- Porque le envidia todas esas cosas por las que muere cualquier argentino: su arrastre con las minas, el hecho de que logró mantenerse soltero aunque tenga un hijo, el que pueda mantenerse con trabajo en Argentina…
- ¿Usted está hablando de mí o de Pablo Echarri? Me parece que se le mezclaron las historias clínicas... ¿será el exceso de manzanilla con tantas tapas? Yo tengo éxito con minas que no puedo retener nunca ni diez días, sufro como un loco porque nunca conocí a un supuesto hijo de una supuesta madre y me quedé para "disfrutar" de un trabajo de mierda con el energúmeno de un patrón que me saca el jugo mientras anda por el mundo llamándome por teléfono para llorar porque está lejos de su patria... ¿eso le parece ser exitoso?
- Mire Vitali: usted sigue sin darse por enterado de que es un legítimo winner. ¿No se da cuenta que la gente se acerca a usted porque destila éxito? Contaba Sigmund que uno de sus pacientes arrastró el problema toda su vida: no disfrutaba sino sufría su permanente resolver los problemas con nuevos triunfos.
- ¿Y cuáles cree usted que son los míos? ¿Usted piensa como Duhalde con la Argentina que yo estoy "condenado a ser exitoso"?
- No conocía la frase, pero en todo caso podemos llegar a pensar que Duhalde, más que peronista es un buen freudiano.
- Pero: eso no se si es muy profundo pero sí es muy desconcertante…
- Tengo buenas noticias, Alejandro: la semana que viene regreso. El vernos cara a cara resolverá un poco su angustia.
- Espero que use buena pantalla solar. Conozco casos terribles de gente con quemaduras graves.
- Nos vemos: mis saludos a su amigo Cruz. Dígale que si necesita ayuda, podemos charlar por ICQ, Skype o Messenger. Si quiere, puedo volver con escala en NY y hacerle una sesión promocional. ¡Nunca pude conocer el Museo de Arte Moderno y no quiero morir sin asistir personalmente a presenciar una obra de Warhol!
Así terminó esta absurda nueva sesión con mi terapeuta.
Ahora estoy algo peor, y como dice Cruz "en problemas"…

20.4.06

FREUDBUSTERS!


Mi psicoanalista se llama Heber , y aparte de ser heterodoxo le encanta profundizar en sus propias contradicciones. "La neurosis no tiene cura -intentó explicarme- así como no tiene remedio el ser alto o ignorante. Nadie puede pretender curarse de neurosis, pensando que sea una enfermedad tal cual lo podría definir la medicina tradicional. En un proceso de psicoanálisis lo único que se puede sacar en limpio es tener buenas charlas con el analista."
Alentado por una perspectiva tan útil es como charlo con Heber, siempre.
Hace quince días que se fue a España para asistir a un congreso de psicología. Pero ya me explicó que se encontró con su analista, y resolvieron no perder sus propias sesiones mientras recorrían España, por lo cual ha extendido su viaje un mes más. La excusa ha sido visitar viejos amigos que pululan por allí, pues emigraron en tiempos peores. Claro que todo ha amanecido bastante bien: a los pacientes nos atiende por celular, messenger o e-mail.
-Hola, Ale, soy Heber, ¿puede hablar?
-Algo -dije, haciendo equilibrio mientras sostenía el celular frente al mingitorio.
-Me voy para Marbella y mi bus sale en treinta minutos. Puede elegir que comencemos ya y hagamos una sesión corta, o lo llamo cuando llego, dentro de tres horas.
-Mire, doc: son las doce de la noche, si espero a las tres para psicoanalizarme luego sospecho que voy a tener pesadillas...
Del otro lado Heber reía.
-Espere que me cierre la bragueta y busco un asiento cómodo -concluí.
-¿Dónde está?
-Esto es un pub.
-¿Está bebiendo?
-Claro...
-¿Está acompañado?
-No. Estaba un poco depre y me vine para aquí a tomar unos tragos antes de irme a dormir. Ya volvía para casa.
-Me preocupa esa depresión, no es habitual en usted.
-Ah, gracias. A mí también me preocupa. Me preocupa todo lo que me dijo sobre Edit y lo problemático que sería vivir con ella y sus hijos.
- ¿Y qué cree que le hizo "ver" eso?
-Todos los que están opinando sobre mi caso: usted, mis amigos, mis lectores del blog ¡mi vieja que está como loca y que dice que no puede dormir desde que se lo confesé! Para colmo ahora encima lee mi blog y me llama a la noche para opinar.
-¿No era que su mamá odiaba su blog?
-Al principio, cuando conté sobre sus intimidades de soltera. Pero resulta que tiene una vecina que la llama todos los días y le dice "¿a que no sabés que dijo tu hijo hoy?" Así es como no puede menos que enterarse.
-Estoy deduciendo que su romance con la cucarachera está por colapsar.
-Así es. Hoy rompimos.
-¡Caramba con la decisión! No dirá que también yo se lo aconsejé...
-No. Bueno: eso. Siempre que rompo con una pareja me deprimo. Me cuesta pensar que las cosas terminan. Mi amigo Cruz Saubidet me escribió y me lo puso en limpio: cuesta perder.
-¿Y quién es ese amigo?
-Un escritor argentino que vive en Nueva York. Yo, que siempre me opuse a irse del país, ahora creo que todos los que se van tienen razón: hay que irse: basta de amores en este país de gente jodida.
-¡Eso es nuevo! ¿Cuándo se le ocurrió semejante cosa?
-Recién. Usted no debiera preocuparse: me seguiría atendiendo por teléfono allí donde yo estuviera, y por los honorarios no se preocupe.
-Alejandro: está diciendo demasiadas cosas trascendentes para entenderlas al borde de un bus, pero quiero unificarla en sólo una: ¿dejó a Edit porque cree que dejó de quererla?
-No dramatice, doc. Es que cuando pensé cómo sería vivir con cuatro personas casi desconocidas de la mañana a la noche, recién ahí me di cuenta lo feliz que me había sentido el día que me fui de casa y ya no tenía que compartir las cosas con tanta gente. Con los insoportables adultos y sus manías, y los estúpidos adolescentes y sus boludeces... ¡Me dí cuenta entonces -nada menos- que lo que estaba por hacer era como volver a casa! Y, tal vez, sin las ventajas de ser "hijo" pero asumiendo las responsabilidades de tener que ser "jefe de familia".
-¿Usted dice que es mejor volver a ser hijo que finalmente reconocer que puede ser adulto?
(Puta madre: ¡qué pregunta psicoanalítica! Sólo por esto voy a tener que seguir pagándole eternamente a este energúmeno).
-Tal vez sí...
-¿No quiere crecer mucho, no? ¿Tal vez no tan rápido, no?
-Ustedes, la gente de la psicología se van en interpretaciones, así que mejor se lo paso en limpio "a lo Ale": me da cagazo empezar una convivencia así, con una mujer más sus tres hijos.
-Que es lo mismo que ayer pretendía que entendiera su mamá (y yo).
-Eh?
-Creo que tengo que cortar, Ale, porque sale mi bus. Lo llamo en la semana.
(Posiblemente las vidas de Freud o Lacan hubieran dado grandes vuelcos si hubieran tenido la oportunidad de conocer messengers, mensajes de texto, celulares, outlooks, yahoos y googles, o la web y otros afines).
Cuando escuché el silencio del otro lado, no me lo banqué más.
Este es mi cuadro de situación: sin pareja, sin psicoanalista y ya son cerca de la una. Sólo queda irse a dormir.

12.4.06

LA OBESIDAD ES UNA IDEOLOGÍA

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Si bien hoy se la considera una enfermedad, es posible detectar elementos que determinan a la obesidad como una ideología: epicureísmo, buenavida o como se la quiera denominar, existen fundamentos importantes que avalan mi posición.
Antes que nada quiero explicar que abomino de aquellos que utilizan técnicas discriminatorias para fundamentar de una manera sencilla cualquier cosa, al estilo de Radio 10 de Buenos Aires; y mucho menos que los dramas de la vida se desatan de forma inexorable generados por algún tipo de raza, color de la piel u origen étnico o nacional.
Pero los gordos no existen porque sí: o los engordaron, o los favorecieron, o los obligaron, o no pudieron detener el proceso desatado aunque quisieran.
Escena 1
Mariel, esta semana (el lunes) inició su batalla contra los kilos. No son tantos, apenas 12, pero está convencida que debe rebajarlos. Pasa por lo de su tía Tota.
- ¡Qué suerte que viniste! Acabo de hacer un Lemon Pie de los que más te gustan.
- Hmmm! Pero lamento decirte que empecé un régimen esta semana. Te acepto cualquier cosa diet que tengas en la heladera…
- ¡Lemon Pie! No me digas que no vas a comerlo…
- No, tía, ayudame. Tengo 20 años, y quiero ser una chica como cualquiera de mis amigas: sin tanto peso. Ya no puedo más con estos kilos de más.
- Dale, tonta, probá un cachito. Si estás cumpliendo el régimen, ¿qué te puede hacer una porción de lemon pie?
¿Se imaginan la escena siguiente?
Lo de la tía Tota ES PURA IDEOLOGÍA, a caballito de un sustrato ideológico MAYOR: "ayuda a boicotear a tu sobrina para que no se sub-alimente y caiga en el riesgo de ser una enferma por no alimentarse correctamente".

Escena 2
-¿Dónde vas con Numo?
- Lo llevo a almorzar a McDonalds.
- Tratá de no meterle cosas con mucha grasa. Mirá que las hamburguesas tienen calorías y colesterol muy dañinos, las papas fritas son una fiesta del colesterol, y no hablar de las cremas heladas. Si bien son chicos, todo eso a la larga es bastante nocivo.
- ¡Dale! Toda mi vida comí eso, hoy tengo 330 de colesterol y mirá cómo me mantengo.
- Pero ¿viste tu panza?
- ¿Y qué? ¡La misma de mi viejo y mi abuelo! ¿Qué problema que también la tenga igual mi hijo?

Escena 3
- ¿Qué hiciste de comer hoy?
- Milanesas con papas fritas.
- ¿Nada más?
- ¡Son las que te gustan: rellenas con queso y jamón y a la napolitana con mucho tuco! ¡Y para que no te quedes con hambre hice un vittel toné de entrada con mucha crema de leche como te gusta a vos!
- ¡Grande, mamacita, venía con tanto hambre! Traje de postre una sopa inglesa para chuparse los dedos…

La mesa argentina es suculenta hasta el oprobio, casi (sorry si no saben el significado de la palabra oprobio, busquen en el diccionario). O mejor dicho, hasta la obesidad perfecta.
Claro que las claves de la obesidad no se terminan en un post, dan para más.
OPINEN.
Contame por qué sos gordo o engordás, y veamos.

9.4.06

PSICOTERAPIA EN PLENO CITIBANK


Tengo un analista que se jacta de no ser nada ortodoxo. Ha desarrollado una estrategia profesional que tiene dos puntas interesantes: atender a sus pacientes en cualquier contexto informal y sumergirlos en sus propias contradicciones como parte ineludible de la terapia.
- ¿Hola? ¿Está el Dr. Kamuchkowsky?
- ¿Quién habla?
- Soy Vitali, un paciente.
- El doctor está en Segovia.
- ¿Cegobia?
- Segovia. Fue a un congreso. Volverá a mediados del mes que viene.
Así que corté, justo cuando volvió a sonar.
-¿Acepta un llamado con cobro revertido del Dr. Kamuchhhhhh?
- Sí, déle...
- Ale?
Esa era la voz flatulenta de Heber, a través de quien sabe cuántos satélites.
- ¿Es cierto que está en Cegobia?
- Segovia.
- ¿Y eso qué es?
- España, pero no tuve ni tiempo ni de mirar el mapa para saber si sur, centro o qué. Anteayer volvía de mi clase de golf y me encontré a una colega en la puerta de casa, desesperada porque su amiga se enfermó y se quedó colgada con dos abonos completos para un congreso de psicología en España. No lo pensé ni media vez, y aquí estoy. Así que le pido que me disculpe.
-Pero es que yo necesito hablar mucho. Ya estaba casi listo.
-Sí, por eso lo llamo. Su caso es el que más me preocupa.
-Y?
- ¿Se anima a psicoanalizarse así, por teléfono nomás?
- ¿Con cargo a quién?
- Lo hacemos en lugar de que pague sus honorarios, por esta semana.
- Es que estoy caminando por la calle Florida.
- ¿No puede entrar a un bar?
- A ver, espere... Ya me senté.
- ¿Está en un bar?
- No. Me senté en la recepción del Citybank.
- ¿Le parece un lugar sensato para psicoanalizarse?
- No será sensato pero está lleno de guita. O sea que sí: es, además, sensato.
- Le escucho.
- Perdone mi indiscreción: ¿usted sí está en un bar?
- No. Estoy en la costa de un río. Es muy tranquilo. Me da mucha tristeza, hace un rato estaba llorando.
- ¿Ya tiene nostalgias de la Argentina?
- No. me imaginaba a los abuelos de mis padres, teniendo que dejar estas tierras para ir a vivir a un país tan aborígen, en América.
- ¿Usted cree que podremos hacer una sesión así?
- Intentemos.
- ¿No es poco ortodoxo esto?
- Yo creo que todas mis sesiones no tienen nada que ver más que con una ortodoxia propia que voy creando. Ustedes mis pacientes ya deben estar bastante acostumbrados.
- No se, no recuerdo que me lo haya preguntado.
- ¡Excelente momento para preguntárselo, entonces!
- Tengo un tipo en el blog que dice que sabe mucho de psicoanálisis y opina que lo largue porque usted me manosea.
- ¿Sabe mucho? ¿Es psicoanalista?
- No. Pero dice que se analizó durante 17 años.
- ¿Y usted qué piensa?
- No, nada, ahora me agarró sin pensar (no sabe la mina que está enfrente mío...)
- ¿No podría cambiar de lugar?
- No. Si estoy bien aquí. Es la sala de espera, hay buen aire acondicionado. ¡Mejor que en su consultorio!
- Váyase a un bar.
- Si me voy a un bar le voy a tener que cortar. Y en quince minutos tengo una reunión con un gerente del banco.
- ¿Pidió un crédito?
- No. Estoy harto porque hace un mes que no logro que me corten un débito automático.
- Uh...
- Pero no me hago muchas ilusiones. La última vez que estuve en este lobby todos los clientes lo estaban rompiendo porque no le devolvían los dólares que depositaron. ¿Qué esperanza puedo yo tener con la boludez de mi débito automático?
- ¿Cómo anduvo esta semana?
- Mal. volví a pelearme con mi mamá.
- ¿Qué le pasa ahora?
- Quiere saber con quién estoy saliendo. Parece que le paga a mi hermanito menor para que lo averigüe. El lunes el guacho se apareció en casa con una botella de vodka y un tetrabrick de jugo de naranja. Decía que se le ocurrió probarlo y en su casa la vieja lo controla. Me di cuenta tarde porque el destornillador me apasiona (y él lo sabe), así que le conté todo: que salgo con una cucarachera que es una desaforada sexual, que es separada y que tiene tres hijos, y que a lo mejor se viene a vivir conmigo y trae a los chicos.
- No me contó antes eso.
- ¿Y qué quiere, si usted está en el culo del mundo?
- Bueno: cálmese.
- En cuanto mamá se enteró de todo, ardió Troya. Me llamó y me dijo que estaba loco, que yo tenía que tomarme un rato para reflexionar y medir la diferencia entre una calentura y una vida en común con un lastre de tres chicos.
- Su mamá es una metida, pero lamento decirle que tiene razón.
- Todavía no sabe lo mejor. Fue cuando me preguntó la edad de los chicos y rápidamente dedujo que mi nueva pareja no es muy joven.
- Ese es otro aspecto que no conocía. ¿Qué edad tiene ella?
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- Casi el doble que usted. Sigo pensando que su mamá no está tan errada.
- ¿Usted me quiere decir que ahora que encontré a la mina que me tiene bien tengo que fijarme que si tiene hijos, si es mayor que yo o que si a usted o a mi vieja no le gustan?
- ¡No grite, hombre!
Claro: ahora en el Citibank todos me miraban, y ya sabían muy claramente qué problema tenía. Y tenía a un tipo de la vigilancia que me preguntaba:
- ¿Algún problema?
- No. Está bien.
- ¿Qué está bien? -preguntó Heber desde Segovia.
- Nada: le contesto a un vigilador. Usted debe ser el primer terapeuta que está en contra del analizado.
- Vamos por partes. ¿Es o no es ella más joven que usted, tiene o no tres hijos?
- Sí: si yo se lo conté...
- ¿Es o no cierto que si se va a vivir con ella va a tener que convivir con tres chicos más? Perdón: ¿qué edad tienen esos chicos?
- 20, 19 y 15.
- Entonces vamos a rectificar: usted me acaba de contar que ha decidido libremente convivir ¡con cuatro adultos!
- Sí.
- ¿Usted cree que yo debería largar esto y viajar de emergencia para atenderlo en Buenos Aires?
- O yo irme a Segovia.
- ¿Para quedarse a vivir aquí? ¿Se dio cuenta el quilombo en el que se quiere meter, si no es que ya se metió?
- ¿Usted cuando vuelve?
- Creo que en julio.
- ¿Eh?
- Es que aquí empieza la temporada alta. Me encontré de casualidad con mi analista y decidimos ponernos a visitar cientos de amigos que tenemos en España. Hubo una época durante la dictadura en que muchos de los mejores psicoanalistas argentinos eran perseguidos y se radicaron aquí. Va a ser un placer reencontrarnos con gente que no vemos desde nuestros años de Lorraine, pantalones oxford y mucha política discutida en el café.
- Y cómo sigue esto.
- Podemos ensayar con el messenger. ¿Usted tiene una webcam?
- Sí, pero ni se si anda. La usaba con mi novia anterior para mirarnos desnudos a la noche, antes de ir a dormir.
- Bueno, ahora podríamos darle una finalidad más científica, y lo psicoanalizo.
- Le voy a tener que cortar porque ya toca mi número.
- Nos hablamos en una semana.
- Cuídese, doc. Mire que el Euro no es barato.
Cuando Heber cortó, y antes que el tablero pasara a mi número debo reconocer que me sentí un poco solo. Soy boludo, y encima algo apresurado. No es la primera vez que tomo decisiones que luego tengo que meterme en el culo. Sigo juntando desaciertos. No niego que me divierten.
Y encima este psicoanalista, tan especial.
Aquí voy, con mi número en la mano y la cabeza gacha. Yo, frente al Citibank.

4.4.06

OTRA VEZ LA CLASE MEDIA SALE A RECUPERAR LO QUE NUNCA FUE SUYO

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¿Qué cosa es lo que es o debiera ser la Clase Media? ¿Es gente de averías como pensaba Marx, o sojuzgados como piensa López Murphy? ¿Son privilegiados del sistema como sostiene Bush o apenas parte del lumpenaje según el pensamiento de Lacan y las canciones de Serrat?
En el 2001 la bendita clase social del medio estalló de rabia por haber creído que un peso era igual a un dólar, y enfurecida salió a la calle para ver si recuperaba la diferencia que perdía. Es decir: se sintió robada por el gobierno y los bancos multinacionales e intentó recuperar algo. Por ejemplo: alguien que tenía 100.000 dólares en una caja de ahorro se encontró con que tenía 40.000, y enloqueció por volver a tener la cifra original.
Ahora la hacen más sencilla: dos chicas del barrio de Flores, habitués de un colegio privado prestigioso, se enteraron que los padres de su compañero tenían 100.000 dólares abarrotados en el placard y salieron a buscarlo.
El planteo de las chicas debe haber sido: ¿por qué ellos lo tienen y nosotras no? ¡Con la falta que nos hace tener auto y moto, y estos boludos dejan herrumbrar los verdes, encerrados!
Y allí fueron, con la promesa de dos chicas supuestamente hambrientas de sexo, elucubraron orgasmos con Lexotanil. Y se compraron los vehículos.
Ergo: en BiEi las chicas dejaron sus primorosos uniformes de la school colgados y se fueron a recuperar lo que ahora creen suyo.
¿La ambición es un pecado capital, o hace a la gente inimputable? ¡Y con toda la plata que gastamos en ese primoroso colegio!

2.4.06

TENGO UN LECTOR ANÓNIMO QUE ME INSULTA

Hace dos años que tengo este weblog con suerte bastante baja. En general agregar medidores no me sirvió: me indicaban montones de lectores que no coincidían con la cantidad real que tenía. Fue bastante depresivo enterarse de esto.
Finalmente terminé consolándome con la triste realidad: cada tanto aparece uno y o bien adhiere a mis ideas o bien se irrita.
Hasta ahora este segundo caso no abundaba, y a lo sumo recuerdo una ofendidísima señorita que creía que yo, al quejarme de la caca de perro que pisaba en las veredas demostraba odio a los animalitos, y me dijo de todo.
Pero ahora me salió un lector que la primera vez que leyó mis historias con el analista se sintió necesitado de decirme de todo ¡en dos mails! Y ahora me leyó de nuevo y me mandó otro.
Lo más suave que me dijo fue boludo, entre otras lindezas discriminatorias.
Y dado que es anónimo, no puedo contestarle y ni siquiera preguntarle qué le molesta de lo que yo hago ni por qué cazzo no deja de leerme ¿la mamá lo obligará a caer en mi blog?
Bueno: como decían en Hollywood "que hablen de mí, mal, pero que hablen…"

1.4.06

LARGÁ EL TECLADO Y ANDÁ A VER "MATCH POINT"

NO SE PUEDE CON EL AZAR
¿Es la neurosis más compleja, refinada y perversa cuanto más alambicada y difícil es la clase social que le sirve de caldo de cultivo?
Considero que Woody Allen nos regala con "Match Point" una de sus obras más serias y perfectas, pero también es cierto que se trata de apenas un capítulo más de este curso de capacitación que seguimos al presenciar sus films desde hace 30 años y que podríamos denominar "Dificultades nerviosas de los componentes de cierta clase media urbana instruida".

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Ahora que para el nuevo capítulo elegir a la clase alta londinense… ¡Esta gente es un dechado de buen gusto por donde se la mire, hasta para la ansiedad…
El argumento inicial no difiere del de cualquier buen culebrón: "protagonista descubre primero amar a hermana de su alumno de tenis, y luego a novia, y ambas lo aman". ¿Con cual podrá quedarse, si a la vez su suegro tiene muchísimo dinero y encima es su patrón? La respuesta a este enigma es la "solución final" que elige Allen y que no abunda en los "soap-opera": matar a la amante más pobre y quedarse con la más rica, en la esperanza de que nunca lo pesquen. La hipótesis del director es apasionante de tan inmoral: "en última instancia, si la vida está regida por un gran azar, es posible que nunca descubran el delito".
Macabra, original y extrañísima, Match Point es el producto de la mente de un artista con un nivel de originalidad que no abunda. Alguna fundación debería poner todo su dinero a sus pies para que se dedique a crear en forma casi exclusiva, es decir aparte de tener sexo, comer y respirar.
Un film realizado como un trabajo entomológico de análisis de los tics de una familia adinerada deja de ser un espectáculo de entretenimiento para transformarse en una tesis universitaria. Veamos qué quiero decir:
1) Los sentimientos están siempre subsumidos en la realidad. En el país del mítico Príncipe de Gales podría reinterpretarse que no abandonó la corona porque no veían con buenos ojos que amara a una divorciada norteamericana, sino más bien que lo usó de excusa para sacarse de encima tamaña responsabilidad que había heredado.
2) El hombre planifica, ordena, domina y maneja. Por encima de todo esto, un desorden natural llamado azar pone las cosas "en su lugar": es decir en cualquier lugar.
3) Los ricos son su propia caricatura. No hay nada que digan, hagan o piensen que no esté dentro de moldes rígidos (lo que comen, beben, usan, deportes que practican, beben).
4) La maternidad es una moneda de cambio.
5) El matrimonio es una convención social con sentido propio.
Con estas premisas, a Allen le alcanza para hacer una obra que, por tercer semana consecutiva encabeza los rankings de asistencia en los cines de Buenos Aires, una ciudad repleta de adoradores del artista.