
Hoy, 28 de junio de 1967, nuestro gobierno celebra su primer año de intentar con bastante éxito ordenar un país abrumado con problemas sociales, políticos y económicos. Saneó la universidad de los crónicos organizadores del caos, trajo cierto alivio económico y, sobre todo, logró poner a buena distancia un viciado sistema político y a su inevitable correlato sindical.
Trabajo en Confirmado, una revista de noticias de gran impacto en Buenos Aires y estoy bastante orgulloso allí porque he contribuido a hacer crecer un estilo nuevo de periodismo.
Decidí escribir esta historia más que nada porque nunca la pude publicar, pero suelo dudar en desechar el material que trabajo y no llega a publicarse porque me encariño, y me complace volver a leerlo pasado el tiempo. A veces me engolosino con lo bien que escribo, lo oportuno de mis puntos de vista, pero otras no: hasta me sonrojo con los errores gramaticales, lo desacertado de las opiniones que arriesgué y lo ligero que estuve con ciertas ironías fuera de contexto. Pero no se lo cuento a nadie y listo, paso por una gran estrella del periodismo.
Aquella tarde debí asistir a una reunión urgente, citado por el director de la revista, para cambiar opiniones sobre un par de temas urgentes. Al finalizar, nos pidió a Osvaldo y a mí que nos quedáramos.
- Como ya saben, vivimos un riesgo permanente: los políticos inventan mil y una para hacernos pisar el palito. Les confieso que estoy en un atolladero. De todas maneras: ustedes dos son hombres de mi confianza porque, sobre todo, entienden el sentido que encierra el periodismo: la eterna contradicción entre informar y hacer literatura. Así que es posible que no me consideren un viejo ridículo por la misión que les quiero encomendar.
Nos miramos con mi compañero. No entendíamos muy bien a donde Jack quería llegar.
- Es que yo creo que en la misión que quiero confiarles no hay tanta exposición personal como corporativa. Y no es ni peligro de vida ni de integridad: es riesgo de prestigio. Hemos creado una publicación que está excediendo todo lo previsto en cualquier sentido, y debemos cuidar que no se caiga definitivamente por un descuido profesional. Iré al grano: lo que voy a pedirles me viene de dos fuentes inmejorables, intachables, gracias a las cuales hemos logrado las mejores primicias, los enfoques más certeros. En Vicente López hay un tipo que dice venir del futuro: del año 2005.
Nunca olvidaré el gesto de rabia que apenas si contuvo el viejo por nuestra risa espontánea. Su enojo casi permanente fue frenado por algún impulso interno que lo llevó a tomar cierto aire amistoso, como para convencernos desde la complicidad.
- Miren, muchachos, tanto ustedes como yo estamos ya curtidos en esto de los “buenos informantes” que resultan estar en otra. Pero me aseguré que sólo yo tengo el dato. Y ya que puedo optar, prefiero meter la pata hasta los huevos y no perderme semejante noticia, si fuera cierta.
Con Osvaldo pensamos que, de alguna manera, el viejo estaba loco, y si lo habían convencido en semejante historia, ni queríamos imaginarnos en los desastres en que podría llegar a meternos. No íbamos a perder tiempo los dos, así que revoleamos una moneda y fui el afortunado que debió quedarse con aquel “reportaje”. Vicente López era un lugar que había adquirido cierta resonancia años antes por la “caza” israelita de Eichmann. Sólo esperaba que esta historia no fuera un correlato de aquella y al día siguiente merodearan cientos de paparazzi que lo único que lograran fuera interrumpir el tránsito.
Ante la historia que tenía por delante, era imposible obviar mis recuerdos de la literatura y el cine de ciencia-ficción. Venían a mi memoria las escenas de “La guerra de los mundos”, el ataque a la tierra, el fin de la civilización. Al fin y al cabo, parecía como que los reiterados ruegos de nuestro presidente a su virgen predilecta parecerían haber sido poco efectivos.
En ese nivel de paranoia casera algo improvisada, me pregunté: ¿cómo puede ser que Jack no me hablara de medidas de seguridad? En la redacción contamos con toda una estructura que nos asesora con respecto a nuestros trabajos más riesgosos. O nos destinan un fotógrafo “preparado”, o a veces para despistar nos asiste una “redactora” con entrenamiento especial. Ahí es donde comencé a sospechar y arribé a una conclusión que estaba a la vista. ¡El viejo está seguro que es un truco, y me manda por las dudas!
Todos en la redacción sabíamos que podríamos llamarlo a la casa sólo si estábamos metidos en grandes problemas, así que consideré que esta era una buena oportunidad. Bajé al bar de la esquina y lo llamé por teléfono.
- Disculpe que lo moleste, pero ¿usted cree que la misión que tengo es SEGURA?
- ¡Che, no jodas! Ninguna misión que te he dado yo es segura... Si querés trabajo seguro puedo gestionar tu ingreso a Para Tí.
- Quiero decir si no hay posibilidades que esto sea una trampa. Algo así como una casa minada, un secuestro, una paliza...
- Nene: dejate de leer a Batman y volvé a los clásicos... Ya te dije que si te tenés que cuidar de algo es del ridículo. Asegurate que tengas todo bien chequeado antes de publicar una línea sobre este tema. ¿Okay?
- Sí, bueno.
El viejo, una vez más, me había hecho sentir ridículo, idiota, pelotudo y mil cosas más. Ese era su estilo de management, el que lo había llevado al éxito con los lectores, y con el poder, y con la envidia del resto de sus colegas.
Así que tuve que rebuscármelas solo para tomar mis medidas de seguridad. Le tiré unos pesos al Gringo, mi cuñado sodero, para que se mantuviera en la esquina con su camión simulando una avería, esquina que sólo abandonaría cuando viera que saliera solo, entero, y caminando.
Dormí mal la noche anterior, creo más por el guiso de lentejas que había deglutido con mi novia en Chez Tatave que por el miedo que me hubiera despertado ir a visitar al que se proponía como ejemplar de circo.
Releí la pequeña consigna que me habían pasado:
“La fuente cita que Alejandro Luis Vitali dice ser un personaje del futuro: en noviembre del 2005, y gracias a un artilugio que le operaron en su cuerpo, visita distintos momentos del pasado. Si bien hay que tener en cuenta las altísimas alternativas de que sea una trampa, una falsedad o un truco publicitario más, propio de la gente del Instituto Di Tella, es posible que podamos obtener alguna conclusión que de por resultado una nota con cierto “gancho” para ilustrar nuestra sección de “Vida Moderna”.”
Respiré hondo, pensé en riesgos mayores que había vivido (como el reportaje a Vandor o la crónica de la “noche de los bastones largos”), y toqué el timbre.
La chica que abrió me dejó sin respiración. Creí haberla visto en algún comercial. Ella resultó muy amistosa, y actuaba como si me hubiera conocido de toda la vida.
- Sí, es cierto, Alejandro y yo venimos del 2005. Elegimos “Confirmado” porque leímos la biografía de su director, y nos pareció que si lo nuestro se iba a llegar a conocer, el de ustedes debería ser el medio.
Sonaba coherente, si era verso no parecía contener nada que no conociera ya mismo. Me aflojé aún más al enfrentarme con Alejandro: muy flaco y con una calvicie incipiente. Ambos no parecían tener ni treinta años. ¡Ella era muy linda!
Les advertí que los iba a grabar, me avisaron que la entrevista debería desarrollarse en no más de dos horas porque esa tarde debían partir y la cuestión parecía no ser muy sencilla. Si bien no tenían apariencia ni de farsantes ni de locos -apenas dos chicos como cualquiera-, empecé a no creer nada, y a pensar que era parte de una actuación que ni me imaginaba con qué fines se estaría llevando a cabo. O sí: tirar sobre Jacobo con munición desconocida, dado que el viejo a esa altura del partido lograba acumular una buena cantidad de enemigos.
- Me gustaría que hagan un ligero perfil de quiénes son ustedes y qué hacen por aquí.
- Soy Alejandro Luis Vitali, porteño de Liniers (y del campeón Vélez). Heredé de mi viejo el afán por escribir, ratoneo algo como periodista free lance, pero hoy me concentro en mis blogs en internet.
- ¿Perdón?
- Ah, sí... te la hago corta: son publicaciones que se reciben hmmm por el aire, la gente en su casa las reproduce por un... televisor: ahí leen todo.
- ¿Y te pagan bien... eso?
- Ah, no es trabajo pago... lo hago porque me gusta.
(Este tipo es, indudablemente, un buen lector de ciencia ficción. Seguro que ahora también me cuenta eso de que en el futuro las puertas se abren solas cuando te acercás, que los robots reemplazan a los humanos en el trabajo, y que hay autopistas por todos lados).
- Miren, estoy seguro que a nuestros lectores les gustaría conocer el futuro, así que no vamos a detenernos tanto en la historia particular de ustedes. Más bien les voy a hacer preguntas generales.
- Adelante –señaló Alejandro mirando su reloj.
- ¿Quién gobierna la Argentina del 2005?
- Los peronistas.
- ¿Ya no están más prohibidos?
- No, tampoco los comunistas, hay democracia, cada dos o tres años votamos y elegimos.
- Perdoná: ¿vos decís que en el 2005 uno puede votar a los comunistas y que ellos pueden llegar a ganar? ¿Me podés aclarar cómo fue que eso llegó a pasar?
- Es que desde hace más de 10 años que terminó el comunismo como potencia internacional. Es decir: se disolvió la Unión Soviética (creo que se llamaba así ¿no?) y en su lugar cada estado es independiente.
- ¿No hay más países comunistas?
- No fuertes, Cuba es insignificante y todos apuestas que después de Castro se termina, y los chinos dicen ser comunistas pero en realidad se perfilan como una de las principales potencias del creciente capitalismo mundial.
- ¿Trajiste alguna prueba? Digo ¿algún diario, revista, qué se yo...?
- Es lamentable, pero el mecanismo de traslado apenas permite que nos movamos bajo determinadas características. Concretamente: debemos viajar desnudos. No nos es posible portar nada.
La respuesta me dio la primera pauta del fraude. ¡No tienen pruebas! Son sus declaraciones frente a mi credibilidad.
- ¿Y qué hacen aquí, como es que están en este lugar?
- Esta es una casa de mi familia –interrumpió la chica- me llamo Andrea. Tony, mi hermano, forma parte de un equipo que experimenta con estas “cositas”. A Ale le interesó porque escribe un libro sobre la década del sesenta, y bueno... desde hace un mes estamos saliendo... Esta casa, como te decía, es de mis bisabuelos y está vacía desde el 58. Aún en el 2005 sigue vacía y ese dato fue de oro para el equipo: nos instalamos y te juro que nos estamos divirtiendo una bocha.
- ¿Una bocha?
- Sí: toda la data que juntamos la estamos cotejando: te aseguro que la mayor parte es inexacta: los historiadores son unos cochinos.
- ¿Ustedes saben lo que pasa hoy en términos de arte y cultura?
- Soy un especialista en la década del sesenta: yo creía estar terminando un libro sobre este periodo –contesta Alejandro- pero estoy aprendiendo bastante. Es muy claro que en esta época hay mucha represión y censura.
- ¿En el futuro no?
- Ni así, te juro. Todo lo que hoy está censurado hasta para los mayores de edad, se ha podido luego ver en televisión y sin cortes. En televisión el tratamiento de los temas no sólo no tiene censura: casi todo está permitido.
- ¿Qué quiere decir “casi todo”?
- Y, que por ejemplo, cuando hay guerra las potencias no quieren que se vea sangre...
- ¿Vos querés decir que el sexo no es más un tabú?
- Ni el sexo ni las “malas palabras”, los locutores y personajes que intervienen en los medios hablan igual que en la calle, no están obligados a discursear con giros académicos.
- ¿Cómo podría creerte?
- Hay una epidemia de una enfermedad de transmisión sexual que hace recomendable el uso de preservativos. Esa recomendación la emite el gobierno a través de grandes carteles con fotos de preservativos. Claro que estamos a años luz de la campaña española, que recomienda su uso a los adolescentes invitando no sólo a que lo usen sino que su pareja “se los ponga”.
- ¿Estás seguro que eso es en España?
- Sí, España es un país con costumbres culturales muy liberales. Y aquí en Buenos Aires, antes de venir, me llamó la atención la nueva campaña del gobierno fomentando los exámenes para evitar el cáncer de mama. ¿Sabés cómo es? La foto de un primer plano de una teta examinada por su poseedora. Está en todas las calles.
- Si eso pasa, imagino que en el plano social deberá estar aceptado practicar sexo fuera del matrimonio.
Los dos se rieron. Si son farsantes, además creo que son actores, se empeñaban por demostrar tanta seguridad que hasta me daba ganas de creerles.
- Mirá: no se abolieron los prejuicios, siguen siendo los mismos. Lo que cambiaron fueron las prácticas culturales. Por ejemplo, los novios duermen juntos en sus camas en la casa de soltero, o se van a vivir juntos sin casarse o de vacaciones. Nadie se asombra de eso: nadie pretende hijas vírgenes. Además la homosexualidad va, de a poco, logrando cierto reconocimiento, en Buenos Aires se pueden inscribir las parejas para lograr reconocimiento legal, aunque en España ya está aceptado el matrimonio entre personas del mismo sexo.
- ¿Podés hacerme un esbozo general del futuro?
- Mucha contaminación, mugre, mayor pobreza (creo que ese es el drama de este nuevo milenio). Se habla del “posmodernismo” como esa tendencia que tenemos al descreimiento general, a la falta de paradigmas que nos guíe, a la pérdida de modelos. También de globalización, el mundo tiende a ser una unidad, aunque se acentuó el fenómeno de que hay menos gente que gana más y más que ganan menos, casi nada o nada. La tecnología ha avanzado mucho, cada persona lleva encima su propio teléfono sin cables, y existe un sistema de comunicación mundial que se llama internet y que transmite fotos, cine, música a todas las casas. Hay una revolución que se llama “digital” y que no es fácil de explicar pero que hace fascinante muchas cosas que hoy son difíciles. Te nombro algunos enseres que hay en todos los hogares: cocinas microondas que calientan todo en un saque, teléfonos que lees quién te llama, grabadores de video, computadoras de valija y de mano, la música, los libros y las películas se consiguen por ondas como hoy es la radio, en fin...
- ¿Vos leés mucha ciencia ficción?
- Sólo ocasionalmente. Pero lo que te cuento es cierto, admito que te debe costar entenderme.
En fin: siempre lo mismo: promesas de un futuro mejor como la religión, los políticos y los services que contratás.
Todo fraude. ¿De dónde me agarro para hacer una nota creíble. ¡Quiero ver la cara de todos los integrantes de la redacción, cuando les cuente que parece que en el futuro no hay más comunismo o que en España los maricones se casan!
La hice corta: llamé Jack y le conté todo. El viejo se mataba de risa cuando le hice una síntesis. Me preguntó si le parecía que era un tema para guardar algún recaudo. Le dije que dos amigos míos practicaban todos los años sus dotes teatrales a la entrada de la iglesia de Luján, gritando que un milagro los había curado y relatando graves enfermedades de las que se habían curado en ese instante, para impresionar a la gente y lograr medir su talento dramático. Que me parecía que este era un caso similar: dos excelentes actores, que en todo me sonaban verosímiles, excepto en el contenido de su discurso: ¡una serie de disparates!
Me dijo que me olvidara del tema. Pero me pareció gracioso escribir esto para que quede entre las notas que deje para que lean mis hijos cuando me muera. Muy gracioso.
Notas: La revista Confirmado fue creada y dirigida por Jacobo Timerman, quien además dio vida a "Primera Plana" y "La Opinión", en sí un cambio en el periodismo argentino.En junio de 1966 mediante un golpe de estado se derrocó a Arturo Illia, para encumbrar a Juan Carlos Onganía, un militar de caballería que se propuso cambiar las tendencias ideológicas del país, mientras su ministro de economía administraba para el FMI.La ilustración la bajé de www.magicasruinas.com.ar.