25.2.06

NOTICIAS DEL DÍA (MI VERSIÓN)


SUDESTADA EN EL RÍO
Desde chico me tocó cruzar el Río de la Plata en barco, en las buenas y en las malas, en barquitos de mala muerte y en algunos aparentemente más seguros. Tres veces crucé con sudestada, y una con adicional de granizo. Ninguna de las veces que tuve que hacerlo salió luego en el diario, aunque en una el barco chocara contra el puerto y en otra fuera dramático entrar al puerto con corte de luz. ¿Qué pasa, men? ¡Todos los canales estaban allí en directo! ¡Fue titular de tapa en los diarios de esta mañana! ¿La noticia? ¡Que hubo sudestada y los tipos tuvieron que volver!
GRIPE AVIAR
Lo interesante de la naturaleza es su capacidad para intranquilizar a todos quienes aseguran tener todo bajo control desde el punto de vista de su tranquilidad con respecto a la seguridad. Y lo interesante de las epidemias letales es que suele desarmar totalmente a todos. Porque no hay dinero que pueda comprar drogas que no existen...
PADRINAZGOS TOP
Clarín de hoy mezcla una nota costumbrista típica de febrero, cuando no hay qué poner: los chicos "abandonados" por sus padrinos presidentes de la nación. Para los no argentinos, ahora se van a enterar de esta costumbre insólita. Resulta que en el pasado existía la creencia de que el séptimo hijo varón de un matrimonio podía caer bajo la maldición de tener que transformarse en lobo las noches de luna llena. Para "evitar" tan fea situación se recomendaba bautizarlo nombrando al presidente como padrino. Los presidentes "cumplían" con su presencia o la representación de uno de sus allegados, y el chico así podía decir que aquel hombre "era su padrino". Alguien que solía no ver nunca más. En la Argentina, además, una situación compleja porque este país, mire, ha denostado sistemáticamente a sus ex-presidentes!!!!!
ROLLINGS STONES
Increíblemente, los Rollings Stones actuaron la semana pasada en Buenos Aires, endiosados por una multitud que, sumada fue de todas maneras menos de la mitad de todos los que los victoriaron en Río de Janeiro. Un aspecto divertido de la cuestión fue analizar las vanalidades de una prensa que jugó sistemáticamente con la probabilidad de que en Argentina fuera el lugar en donde mejor los han recibido. Pero en términos Stones todo lo que sucede alrededor de ellos es increíble. Es como que un pedazo de la historia anduviera recorriendo la tierra, haciendo lo mismo que hacía cuando no eran todavía historia.

dad & beer


El lunes cayó el viejo por casa, así que compré un par de cervezas y hablamos de vaguedades, que en general transcurren entre todas sus patologías (hemorroides, reflujo, hipertensión leve y artrosis) y las mías (cansancio, falta de pareja, trabajo insatisfactorio). O sea: la relación filial.
Así que me traje el grabador y unos chizitos que me sobraron del fin de semana.
- ¿Viste lo del Banco Río?
- Que suerte para los medios, caerles esto en pleno febrero, cuando todavía ninguna actriz se accidentó, ni se peleó con su pareja, ni nadie tuvo problemas de sobredosis...
Para los lectores lejanos, vamos a contarles. Resulta que en Martínez, una zona elegante de los suburbios de Buenos Aires, unos ladrones entraron a un banco en horas de trabajo. Simularon un asalto y tomaron rehenes. Mientras, un equipo de otros ladrones expertos entraban a la zona de cajas de seguridad y violaron más de un centenar y medio cargándose su contenido. Toda la policía estaba atenta al tema del robo con rehenes pero ellos se levantaron, en realidad, todo el contenido de las cajas: joyas y dinero negro. Con dos botes inflables cargaron todo y navegaron por el sistema cloacal durante más de un kilómetro y se esfumaron. Sin siquiera una pista. Todos iban descubriendo el procedimiento a medida que encontraban señales, mucho tiempo después. Pareció ser uno de los grandes robos de la historia.
Pero.
Uno de los ladrones aprovechó para abandonar a su pareja por otra más joven. Que sencillamente contó todo a Usía. Y gracias a la infidencia, ahora todos están cayendo.
- Pá: ¿cuál es tu conclusión?
- Ah, sólo se me ocurre algo tremendamente moral: onda "a todos les llega tarde o temprano su castigo" o "no le metas los cuernos a tu mujer hasta asegurarte que pasó el peligro" o "cuídate de la ley", qué se yo... Lo que más me impactó ha sido la reacción de mis compatriotas. Todos envidian a los ladrones porque robaron un banco. No hay que olvidarse que los argentinos se sintieron esquilmados hace apenas unos años por -precisamente- las instituciones bancarias más egregias, entre ellas el mismísimo Banco Río. Encima este banco tiene un pasado extrañísimo porque se lo vincula con Pérez Companc. Y no se puede nombrar este apellido sin que resuene la música del dinero vaticano...
- No hoy.
- Claro: no hoy. Pero a la gente le ha quedado cierta antipatía. Pero esto es una pátina intelectualoide que aporto para mi análisis. En verdad a la gente que tiene un palo y va hoy a meterlo en una caja seguridad en un banco le chupa un huevo si el dueño es Benedicto, Friendich o Kirchner (o Menem). Quiere seguridad, intereses y -sobre todo- que no ande por ahí desperdigada con riesgo de la que se la afanen!
- Que es lo que pasó en el Banco Río.
- Sí: ojo, en el Río o en cualquier otro.
- ¿Te recuerda algo este hecho?
- ¿El robo de las cajas? Mirá que insólito: lo asocié con el primer ganador del totocalcio argentino.
- ¿?
- Cuarenta años atrás se inventó en Argentina un sistema de apuestas futbolísticas, el Prode (Pro de pronósticos, de de deportivo), donde podías llegar a ganar una fortuna si acertabas con los resultados de los partidos de fútbol de primera los fines de semana. Y era mucha guita porque era de alcance nacional. Mercedes Negrete, el primer ganador, era un paraguayo que vivía en un barrio de emergencia, en una casa precaria con una mujer, Fabiana López, con la cual no estaba unida legalmente. Pues cuando se enteró que ganó unos cuantos millones de dólares la dejó sola y desapareció (tiempo después sí se casó con una chica más joven y linda en el Paraguay y se voló del país). Fabiana quedó sola frente a todos los medios, que una y otra vez por día se solidarizaron tanto con ello que el canal 11 de Buenos Aires terminó contratándola como actriz en el programa de mayor rating de aquel momento. En suma: en esa vuelta en el aire que suelen dar los medios, el éxito del fracaso pareció ser más éxito que el éxito mismo que daba el dinero.
- Muy bueno lo que decís, pero esa ha sido una constante en los medios. Se les había escapado la noticia principal, así que exprimieron lo que quedaba. Si Negrete no hubiera dejado a su mujer pero sí un cacho de pizza sin comer, aunque sea la hubieran exhibido en el Museo de Bellas Artes, o en el Planetario. ¿Y por qué este robo te recordó a esta historia tan trucha?
Papá se me quedó mirando, sin hablar. Reflexionó y se largó a reir.
- Qué se yo: son historias de tipos que en la necesidad de borrarse se olvidan de la política. O no conocen sus claves, o no les interesa nada, ni la posibilidad de vivir.
- A mí lo que me llamó la atención es la actitud de la gente. Tomaron este robo como si fuera una epopeya romántica... un culebrón...
- ¡Pero hasta tal punto lo tiene, que un diario dice que vienen libretistas de Hollywood para preparar ya un buen guión! Ingredientes no le faltan: millones de dólares, excavaciones, huída espectacular, barrio con robados famosos y conchetos, intriga pasional que lleva al buchonaje... Es casi seguro que si raspás un poquito en esta superficie podrías llegar a encontrar más cosas en los protagonistas que te darían una historia interesantísima para la pantalla.
En Buenos Aires, fuera de casa, la temperatura rozaba los cuarenta grados centígrados. Con papá nos habíamos bajado una cerveza. Cuando se fue ya me había olvidado mis problemas boludos de cansancio o soledad... Así que me senté en la PC y aquí, sigo con ustedes...

21.2.06

AHORA CONSEGUÍ UN LECTOR


Heber es mi psicólogo, pelirrojo, flaquísimo y ligeramente ceceoso. Hace un tiempo que lo visito ante problemas de carburación, y bueno... se me filtró en mi post anterior así que le di paso y aquí está, con alguna de sus frases favoritas:
- Usted, Alejandro, no me pagó la sesión anterior, de nuevo.
- ¿Qué le evoca eso que acaba de decir?
- Y ahora ¿qué problema tiene?
Dice todo como si estuviera saturado. A lo mejor le pago para eso. Pero tal vez tenga derecho a detestarme: en lugar de estar profundizando a Lacan (si eso es en algo posible) está escuchando mis boludeces, que ni le cambian la vida.
- ¿Se acuerda de mi blog? -le digo.
- Sí -me dice con firmeza, para que no note que no tiene ni idea de lo que le hablo o hacia donde pretendo dirigirlo.
(Los psicoanalistas deberían tener un seguro no tanto para prevenir los efectos de una potencial mala praxis como para contrarrestar la tanta histeria de sus pacientes; mi tía dice que basta con tener una planta de ruda en el balcón)
(¿Cuál será el método de Heber?)
- Yo tengo un blog, en internet, en el que cuento lo que pienso de la vida.
- Ah, sí...
- Bueno: cada tanto alguien lo lee y me escribe. La gente se ve necesitada a apoyar o negar las huevadas que sostengo. Eso está de moda, es como chatear o mandar mensajes por celular.
- ¿Y usted por qué hace eso?
- Es mi manera de escribir libre. No tengo a ningún jefe de redacción, editor o imprentero que me diga qué tengo que escribir y cuando tengo que entregar. Escribo lo que se me canta el orto.
- ¿Y eso le da placer?
- No se si lo hago para eso, precisamente... Escribo, al fin y al cabo nunca supe muy bien por qué o para qué escribo. ¿Usted piensa que me debería dar placer?
- Yo sólo pregunto, usted debe contestar...
- ¿Sabe? No, no me da placer. Pero ojo... tampoco me tortura, es otra cosa. Perdón que sea tan artificialmente erudito, pero en mi blog anterior cito a Skármeta en El Cartero de Neruda. Dice que "la poesía no es del que la escribe, sino del que la usa" (aunque me gusta más la traducción del texto de la película, que dice que "la poesía no es de quien la escribe sino del que la necesita). Yo escribo para que alguien, el que escoja lo que yo escribo lo tome porque lo usa o lo necesita. La mayoría de las veces cuando vuelvo a leer lo que escribí -digamos- hace varios años me cuesta reconocer que esa prosa hubiera salido de mis dedos o mi cerebro.
- ¿Eso le pasa seguido?
- Ah, no... No me corra con eso... Ya sabe que no uso ningún tipo de sustancia...
Aquí Heber sonríe. Imagino que para mi terapeuta soy de ciencia ficción. Debe creer que voy a las consultas para contarle a mis amigos que "tengo analista": si no consumo estupefacientes, tomo cerveza, tengo sexo sólo con chicas, mis problemas familiares me los olvido a la semana, nunca tuve depresión.
- ¿Usted para qué viene?
- Porque siento que me disocio, que la realidad me supera, que no tengo a nadie que me diga si lo que pienso me va a servir o no. Usted me ha pegado mucho y fuerte. Yo pongo cara de poker pero no se deje llevar por esa supuesta frialdad. Me sirve.
- ¿Y qué pasa con su blog?
- ¿Se acuerda que me lamentaba de que "nadie me quiere, nadie me lee"?
- Claro...
- Bueno: alguien me escribió...
- ...
- Se llama Christian.
- ...
- Dice compartir mis ideas. Eso es muy importante para alguien al que nadie da bola.
- ¿Usted piensa que eso es así?
- No. ¿Es pose mía?
- Algo así, ¿no?
- ¿Por qué?
- ¿A usted no le complace ser un poco el centro del universo?
- ¿Usted piensa eso?
- Yo me acuerdo que me contaba lo que sufría en silencio cada vez que no le elogiaban alguno de sus trabajos en el colegio, en los concursos... Cuando le rechazaban un trabajo y tenía que reescribirlo...
- Sí, pero eso era otra cosa.
- Usted sigue siendo usted.
- ¿Entonces?
- Que creo que usted se cree modesto, de perfil bajo y demás, pero en realidad como todo creador hace cosas para que lo elogien, para que se note que existe.
Aquí ya Heber empezaba a mirar el reloj, brr...
- ¿Le va a decir a Christian que, al final, logró un admirador? Resulta que los famosos se quejan de que los masacren sus fans, pero han hecho todo lo que han hecho sólo para lograr eso: que los masacren queriéndolos. La seguimos la semana que viene.
Esto es así: Heber se para, y me indica el fin con un tic. Y tic: todo acaba.
Yo en la calle es todo otro tema: la calle gris, el continuar con el mundo sin diálogo, a los golpes. Este es mi analista, esta mi realidad, este mi blog.

16.2.06

LA ORQUIDEA PURPURA DEL CAIRO – CAPÍTULO UNO



¡La poesía no es de quién la escribe, sino de quién la usa!
Antonio Skármeta, El Cartero de Neruda

Desde que los hermanos Lumiere desarrollaron el cine -ese invento que todavía no descubrieron mucho para qué puede servir, salvo para dar plata a los capitalistas- el mundo se pudo imaginar que daba para algo más que sólo para "sacar fotos en movimiento". Algunos se dedicaron a investigarlo como Melies, Kulechov o Einsenstein: combinar imágenes producía un fenómeno muy especial, distinto al mero hecho de la combinación en sí.
Por ejemplo, el famoso "efecto Kulechov" consistía en filmar a un actor que todos decían "es lo más" (un Alcón o Alterio de la Unión Soviética) y luego asociar su mirada con un chico vomitando o una madre llorando. Cuando a los espectadores se les pedìa que dijeran algo acerca de lo que habían visto, indefectiblemente todos aludían "al talento de aquel gran actor" (que sólo había mirado una cámara durante un minuto y que ni imaginaba lo que producía en las audiencias).
A ese invento se le denominó "edición" y es el verdadero corazón de lo que hoy conocemos como cine, arte cinematográfico o industria del entretenimiento. También lo llaman la magia del cine, aunque a partir del Windows Me fue menos magia, con la inclusión del curioso Movie Maker.
Los soviéticos -ni lerdos ni perezosos- se dieron cuentan de que habían desarrollado una herramienta para manipular la comunicación, y trataron de utilizarla "para educar a las masas" en una revolución política que acababan de ganar y que querían diseminar a toda costa urbi et orbe.
A partir de los 70, Woody Allen descubrió muchas cosas que al cine todavía no se le había ocurrido mostrar, y a pesar de muchos de sus detractores, figurará en un lugar destacado del desarrollo del "séptimo arte" en la historia.
Soy un fanático de "Zelig", una joya tratada en forma documental, en la cual el personaje es tan inasible que nadie puede saber quién es, pero lo dejaré para un próximo post. En cambio, y para los que todavía no la vieron, vamos a hacer una sinopsis muy personal de su film "La Rosa Púrpura del Cairo". La protagonista es una chica pobre y sencilla de New York (su actriz fetiche y pareja, Mia Farrow) cuya única "salida" a su realidad mediocre es ir al cine. Por lo tanto, su sueño es ser parte de esas historias repletas de héroes alejados de esa terrible miseria que le tocó vivir. Y, desde el "plot" de Cenicienta el sueño se hace realidad y logra enamorar al héroe de la película que está viendo, que puede desprenderse de la pantalla del cine y bajar al escenario para comenzar un romance con ella. Pero hete aquí que él es un héroe de cine, y debe manejarse por los códigos del cine de Hollywood (no podría ser sino eso, ninguna otra cosa). Y en esa cruda realidad termina el romance: en apenas un beso, porque para ese cine todo "debe terminar así".
COMO LOS ANGELES DE LA IGLESIA, LOS ANGELES DE EEUU TAMPOCO TENÍAN SEXO
Para quienes este tema les parezca curioso e interesante, los invito a ver todo el cine que puedan del Hollywood de entre, digamos, 1930 y 1965. Jugosos años del cine más recordado, incluyendo Casablanca, Lo que el viento se llevó, El Ciudadano, miles de películas más del cine más realista, romántico y pasional que se le haya ocurrido a las productoras. El sexo era algo existente "en bambalinas", apenas sugerido, casi ni mencionado.
¿Esto era casual?
No, señores, esto era programado: no se olviden que Estados Unidos es producto de una generación de inmigrantes puritanos, para los cuales el sexo no debería ni mencionarse.
El cine fue muy preocupante para los norteamericanos. La cámara, corriendo podía fotografiar en movimiento noticias, hechos, arte, pero también ¡gente practicando libremente el sexo! Y el cine oficial -en el fondo, un negocio- estaba también mostrando cosas indebidas en la medida que resultaran comercialmente posibles.
Así creció el cine de Hollywood para las generaciones de nuestros bisabuelos, abuelos y padres: con la ¡inexistencia del sexo como concreción! El sexo se limitaba a que hombre y mujer se buscaban y encontraban tan sólo para besarse y, a lo sumo para casarse.
Como hacía ya con los recursos de la edición que creaba fantasías en el espectador, el cine estaba elaborando esa "situación" por la cual el sexo no existía: en la pantalla la gente no copulaba, y tampoco no necesitaba hacer pis ni caca. Los protagonistas de los films iban al baño a afeitarse, a maquillarse o, a lo sumo, a simular que se bañaban. Y luego de besarse nadie podía imaginar a dónde podían llegar con la intimidad.
GRACIAS A HAYS
El código Hays fue un típico producto de una sociedad cuyo autoritarismo se disfrazaba de liberalismo y protección de los derechos individuales a través del manejo de la conciencia mayoritaria con el cine. Así como la "ley seca" cuidaba a los ciudadanos alejándolos del dañino alcohol, Hays impedía que los espectadores presenciaran las iniquidades y pecados de los que era capaz el hombre por sus meros instintos animales.
Como consecuencia, curiosamente todo el cine de aquella época debió ajustarse al criterio de mostrar la sexualidad "a la manera del cine" pero, ojo: no sólo era Hays y su código, el cine del mundo debió seguirlo por necesidades de mercado y limitarse a mostrar sólo "ese" sentido del sexo, como conformación de una moral universal. Ver hoy cualquier film argentino, mexicano o español de aquella época, fuera cual fuera su temática o nivel de audacia demuestra lo que digo. "El angel desnudo", lo máximo de lo arriesgado, mostraba de espaldas la supuesta desnudez de la primera actriz, quien con eso "pagaba" el acuerdo con su anciano interlocutor. En aquellas películas lo único posible de "ser penetrado" era el bolsillo del espectador cuando pagaba su entrada al cine.
Se supone que el cine ha sido siempre algún tipo de reflejo de la vida, como la literatura o el teatro. Cuando aquel cine montaba una guerra, como la del "Lo que el viento se llevó" (Gone with the Wind), utilizaba todos los recursos para mostrarla lo más realista posible (heridos, explosiones con muertos, mucha sangre y destrucción). Claro que a la hora del romance, el realismo se esfumaba tras las puertas cerradas de dormitorios o ni siquiera se llegaban a sugerir esos lugares con pecaminosas camas... ¿Cuál era el "patrón" de un vínculo amoroso sobre el que se estructuraba aquel cine? Pues, sencillo: hombre +mujer (nunca otra combinación posible) se conocen, y si se gustan se besan durante escasos segundos. De querer "profundizar" tal aspecto (y esto sólo en los films muy audaces y combatidos por los moralistas), se sugerirá algunos lavados encuentros con baile, cena, y... esfumado final a negro para dar paso a escena siguiente. Las películas más conservadoras (y cuyos productores querían menos problemas) pasaban directamente a la estructura compromiso-casamiento, y lo llevaban directamente a cabo. Esto no aclaraba mucho la cosa, de todas maneras. Aún estando casados, nunca se sugerirían encuentros sexuales, y para remarcarlo se solía mostrar a los cónyuges ¡durmiendo en camas separadas! Una exageración que caía casi en lo contrario de lo que se quería mostrar. La intención que empezaba desde cierta moral en los dictados del Hays, terminaba en una poquería antinatural, idiota y mentirosa, aun para los contemporáneos de este cine moralista.
EL DESTINO DE LOS PERSONAJES
Imaginen cuál era la mínima coherencia psicológica de un personaje al que no había ningún dato que permitiera al espectador imaginar como sería su vida sexual. Hasta que llegó Woody Allen y pensó: el autor que estaba obligado a construir un personaje así, debería conflictuarse porque nunca le quedaría completo. O, mejor dicho: debía extraerle (según había ya descubierto Freud) aquella parte por la cual vivía.
Tomemos, por ejemplo, al Don Juan Tenorio. Era un tipo que sufría, peleaba, interactuaba con terceros, pura y exclusivamente porque todo eso pasaba rápido mientras aguardaba la noche, en la cual aparecían sus premios. Todas las hormonas que no alcanzaba a gastar durante el día, sus propios espermatozoides se encargaban de arrastrarlas esa mismísima noche.
En "La Rosa Púrpura del Cairo" (1985), Allen hace salir a su personaje filmado de la pantalla, rompiendo un duro esquema lógico: los personajes no pueden tener vida propia, fuera de los caprichos del autor que le diera vida, una vuelta de tuerca al plot de Pinnocchio. Pero la oportunidad adicional que va a obtener es la de desembarazarse de los caprichos del Código Hays: va a poder obtener placer sexual con cualquier mujer, libremente. Va a dejar de ser un "asexuado" de film para ser un "sexuado" como vos o yo.
Pero no resulta, ya que la coherencia (influencia de Hays) que posee el personaje hace que no tenga la menor idea sobre de qué se trata la vida de verdad. Su esencia es de celuloide, nunca fue dotado de real genitalidad, ¿para qué podría necesitarla?
El cine, entre la supuesta felicidad, la ansiada practicidad, la síntesis provista por guionista y editores, y el tiempo de duración obligado que tiene el film, no hay tiempo para profundizar, porque supuestamente el espectador es alguien que "pasa" por el lugar y hay que proveerle de suficiente "entertainment": no hay ni tiempo ni ganas de mostrar obviedades. Que, por otro lado estarían fuera de lugar, no son elegantes y son poco edificantes. Así que el cine no mostró ni sugirió nunca que la gente, en algún momento del día debiera hacer pis, caca ni ¡muchísimo menos! necesitara siquiera copular ( ¡faltaba más!)
TODOS MORIRÁN
Como he dicho reiteradamente soy un fan declarado de Hernán Casciari, al que considero EL MEJOR ESCRITOR ARGENTINO ACTUAL. Por la naturaleza de los temas que toca, por el lenguaje que utiliza, por la claridad y desprejuicio con que trata las ideas y porque supuso acertadamente desde el primer momento cómo encarar un medio que TODOS desconocíamos.
Con el nacimiento de aquellos primeros rudimentarios "procesadores de la palabra" de fines de los setenta fue fácil darse cuenta que había algo nuevo. Pocos pudieron percibir de cuánto empezaba a modificarse, cuánto más a morir: la prensa, el mundo editorial, ¡todos los impresos como los conocíamos hasta entonces!
Claro que estas transformaciones, desapariciones o muertes sólo acompañaban a otras de igual trascendencia: la de las compañías grabadoras y editoras de música, las productoras y distribuidoras de cine, los sistemas clásicos de televisión, la telefonía, el correo, las organizaciones noticiosas, la radio, en fin...
Que el Word, el mail, el P2P, el MP3, el Skype, el Google, y todo lo que YA APARECIÓ y -peor- LO QUE ESTÁ POR APARECER son apenas MOMENTOS de un cambio en la vida de la gente, centralizado por Internet, los procesadores avanzados y los brillantes sistemas operativos (desde esta óptica, es fácil interpretar cómo Bill Gates tiende a ser el multimillonario más multimillonario de la historia).
Cuando el weblog apareció, fue apenas un segundo momento de una estampida creada antes por la posibilidad de montar páginas web gratuitas, o por los servicios de internet telefónica gratuitos.
Lo maravilloso del weblog fue que se transformó, en sí, en una herramienta concreta. Cualquiera, sin saber ni programación ni manejo de un software específico, pudo manejarlo desde el vamos. Es lo que lo hizo popular, su característica "friendly", lo más amigable que se pudiera concebir.
MI ENCUENTRO CON LA TECNOLOGÍA WEBLOG
Soy un lector de cuanta cosa escrita circula, desde muy chico. Mi placer de comprar un libro, una revista, un diario o entrar a Google es sólo parecida a la del sediento en un oasis. Entre la cantidad de cosas que puedo llegar a leer (desde publicaciones confesionales hasta anarquistas) una que consulto habitualmente está la Harvard Business Review, publicación avalada por esta universidad norteamericana ultraliberal. Una de sus secciones que más admiro es la de los "casos". La publicación plantea una situación jodida, la desarrolla, y luego lo desafía a plantear una solución. Obviamente, son casos re-complicados. En un número, un par de años atrás, planteaba el caso de una empresa que se veía en problemas porque una de sus vendedoras desafiaba las políticas de su compañía revelando secretos del management desde su weblog para torcer las decisiones de sus gerentes. Si bien el caso era apasionante (para el supuesto liberalismo, esto es una manera de endiosar la libertad) para mí, personalmente, fue una "mojada de oreja". ¿Weblog? ¿Qué carajo es un weblog? Vivo atado a las tres PC's que condicionan mi vida y hasta ese momento no había notado de su importancia…
Como cien veces por día de cada día mío, me metí en el Google y puse en el rectangulíto blanco "weblog".
Cinco minutos después nacía Alejandro Luis Vitali.
Llevaron diez minutos más inventar Las Rarezas de Vitali.
Desde entonces "estamos en el aire".

10.2.06

MANDATOS PATERNOS


Así como escriben adentro de sus alianzas “Beto y Mónica” y la fecha de la boda, el día que se conocieron o el día que tuvieron su primera experiencia sexual, nuestros padres se dedican a escribir "adentro nuestro" lo que tal vez debiéramos o pudiéramos ser.
El viejo escribió: que seas fuerte, que le puedas ganar a todos, que puedas lograr un destino sólido y no llegues a ser un pobre muerto de hambre como yo, que no te pisen ni te pasen por encima.
Mamá, en cambio, bordó: que tengas salud, que consigas una chica buena que te quiera y te acompañe, que te haga feliz.
Todo sería simplemente un conjunto de buenos deseos si no fuera porque un día nuestro psicólogo, muerto de risa, nos muestra palmariamente de qué manera todos los mandatos están incorporados uno a uno a nuestra personalidad, y listos para ser transmitidos a nuestros futuros hijos.
- Pero si yo los identifico, bien que puedo luchar para sacarlos –le digo, ingenuo, a mi psicólogo pelirrojo.
- Si tenemos en cuenta que Michael Jackson logró cambiar de raza, que ahora Maradona es flaco y que Menem dice ser peronista, podríamos llegar a pensar que cambios de ese tipo serían posibles –me contesta con esa su petulancia habitual.
- O sea que lo de los mandatos es grave.
- Digamos que es parte de la naturaleza de la neurosis, y como tal el identificarla es apenas un momento de la cuestión.
(Creo claramente que lo que él intenta decirme es que luego de cuatro o cinco años de diván recién voy a poder sacármelo, lo cual hacen en términos de honorarios unos cinco o seis mil pesos argentinos, bastante menos que las operaciones de Jackson o Maradona).
En realidad, lo de los mandatos atesora la fantasía que encierra el pensamiento de papá o mamá desde que bebé es concebido. Porque antes de que bebé exista, sus papis tienen el preconcepto de “para qué cuernos quieren un hijo”. Una vez que lo han concretado como pensamiento, recién ahí empiezan a pulirlo como hace un artesano con su creación. Y así le comienzan a agregar sus sueños, deseos o aquello a lo que a ellos no les fue dado hacer . O, tal vez, que sea igualito a papá. “Va a ser de Boca, tiene que ser machito, va a enloquecer a las chicas, será famoso, juntará dinero con pala, sin duda va a ser un ganador”.
Lo duro comienza a ser cuando “parece que bebé no es tan como quería papá”, ni se parece a él ni cumple de lejos con algunos de sus deseos.
- Pero, mal que mal, tenemos muchas cosas incorporadas que, sin saber, nos metieron adentro nuestros viejos –dice mi psicólogo pelirrojo, mientras seguro que piensa que mañana se le vence el pago de Edenor.
- O sea que, yo, a pesar mío soy lo que soy por obra y gracia de algunos mandatos.
- No le quepa duda –me dice, mientras mira disimuladamente su reloj.
Cuando termine conmigo se irá corriendo para el Pago Fácil de la otra cuadra, donde aprovechará para pagar Edenor, Telecom y Visa. Seguro que su madre está orgullosa de que le haya salido psicólogo. Pero como me dice siempre: él tema aquí no soy yo. Si seré boludo: miren que pagarle, para preocuparme por si él tiene problemas psicológicos.
Nos vemos.

5.2.06

NO TAN SECRETOS

Ang Lee, director del film, sonríe alborozado por sus triunfos: parece haber logrado sintonizar el gusto del público y la crítica, y el de los electores del Oscar.
Secretos de la montaña parece ser una película destinada a ganar muchos premios, algunos que ya tiene y otros a los que aspira en cuanto se anuncien los Oscar. Pero la fuerza del film es meramente política, y bien al estilo conservador: cuando ya no sirve de nada denunciar supuestas homofobias en un pueblito perdido en la montaña.
Hollywood premió la única película argentina cuando denunciar a la dictadura militar era ya inútil: un lustro después. Pero era "políticamente correcto", y esto les pareció importante o útil a quienes manejan los sutiles hilos democráticos de la selección de premios de la Academia Cinematográfica de la "alfombra roja".
Cualquiera que haya visto un capítulo de Sex & the city o Los Simpsons, o cientos de films norteamericano de los últimos veinte años sabrá ya que el cine y la televisión norteamericana se han desprendido –lejos- de los arcaicos prejuicios del viejo código Hays (por los cuales los besos labiales no podían durar más de treinta segundos). ¿Qué tiene de original, entonces, que dos tipos desde chiquilines anden besuqueándose por la montaña a espaldas de sus esposas? La respuesta es po-lí-tica y bien doméstica. Así como el sur norteamericano es conservador y detesta a los negros de una manera poco racional y muy emocional, el interior no menos conservador es homofóbico. Por eso un guión que muestra los mimos de dos vaqueros puede llegar a ser casi sacrílego.
¿Los valores del film? Hermosa fotografía, imponentes locaciones, ensambladas con una música sugerente y misteriosa: un contrapunto de guitarras vigorosas, que corren junto con la cámara. No mucho más que cualquier comercial piola de Fiat o Peugeot, Coca-Cola o Hellmann's.
En última instancia, "Secretos de la Montaña" (Brokeback Mountain) es una película de infidelidades, que no se diferencia mucho no sólo de muchos films por el estilo, y cuya sinopsis podría decir "la historia de dos vaqueros que les meten los cuernos a sus esposas, saliendo de juerga cada tanto con la excusa de que van a pescar".
Estructurada de una manera clásica, rozando la tragedia griega o asimilando tics shakespearianos, termina cómo estas en posiciones moralistas: los protagonistas obtienen su castigo y no terminarán felices "por culpa de su elección"; en el camino dejarán a padres, hijos y -sobre todo- esposas con grandes sufrimientos. Como cualquier "soap opera", la conclusión es que se es feliz sólo un ratito...
Cualquier señora que navega por los canales argentinos, notará que la supuesta audacia de las imágenes del film de Ang Lee es ingenua, al lado de los cientos de revolcones diario a los que la tienen acostumbrada los teleteatros argentinos, sin espacio ni tiempo para censurar a ningún hábito o extralimitación de corte sexual.
Para un sudaca como uno es bastante difícil establecer qué o dónde se encuentra un lugar de nombre tan exótico como Wyoming, pero basta con entrar a la página web turística para darse cuenta: el logotipo central es el perfil de un vaquero sobre su caballo, parado en dos patas. Un símbolo machista, la identificación de un lugar a través de las virtudes competitivas de sus hombres.
¿Se acuerdan de aquel Oscar que se llamó American Beauty (Belleza Americana en Argentina)? Un intento de desmitificación del american way of life, a través de criticar una visión naif de la vida diaria, y entronizar definitivamente la visión de que es más común el estilo patán y ocioso de vida de Homero Simpson que el útil y filántropo de William Gates.
¿Cómo pueden cambiar el plan de ver esta decepcionante muestra del mediocre cine actual de consumo masivo? Métanse a ver los paisajes de www.bariloche.com.ar, y conecten a su ipod algún tema de Vicentico… En Wyoming, ¿tendrán alguna idea de qué hablo?