28.12.05

LAS DECEPCIONES DE LA HISTORIA


Tenemos un humorista, Enrique Pinti, que dice que los argentinos no le sabemos "sacar el jugo" a las bellezas turísticas al país. Porque dice que en Italia cuando se emocionan conociendo el balcón de Romeo y Julieta, los turistas no son advertidos que aquello fue una leyenda de la cual no hay pruebas (y por lo tanto tampoco balcón). El dice que los argentinos deberían hacer lo mismo, diciendo por ejemplo "en esta esquina Juan de Garay (fundador de la ciudad de Buenos Aires) se tiró un pedo".
No hicimos eso, pero no mucho menos. No se si saben pero dos de los grandes íconos de la nacionalidad (que todo estudiante ha debido dibujar todos los años en su cuaderno): el cabildo y la casa de Tucumán, cuando uno los visitas toma noticia que no son sino reconstrucciones sobre algún resto de algo que hubiera quedado (piso, trozos de mampostería algo dudosos).
Hoy visité el asentamiento del Plumerillo, en Las Heras, provincia de Mendoza. Es una especie de esenografía reproducida con la mejor intención sobre terrenos desaparecidos hace tiempo.
O sea: si quiere ver historia vaya al Museo Nacional o lea la Historia de Mitre. O mejor aún: lea Cien Años de Soledad, es más divertido y el flaco que se ganó el Nobel lo fue a buscar en guayabera.

27.12.05

QUE ES UN MENDOZA???


Estoy en Mendoza, a mil y pico de kilómetros de mi tierra, en un lugar que limita con Chile y que los propagandistas de turismo denominan "la tierra del sol y del buen vino". El sol es porque llueve poco o nada, y toda la ciudad sobrevive en base a agua conseguida de los ríos, los deshielos y las correntadas de las sumas de estas aguas que recorren toda la región. El buen vino es porque durante siglos han crecido los lugares de producción de vino y -creo- es el mejor del mundo.
Desde donde lean, vengan a Mendoza, no se van a arrepentir.
Un lugar muy lindo. Tan lindo que -dicen- este es el mejor lugar de la Argentina. No andan lejos: paisajes montañosos, fincas agrícolas, una sociedad bastante opulenta...
Tan bueno para descansar que, desde este blog a veces hipercrítico mejor callarse y dedicarse a descansar.
Ah: les adelanto que tuve una visión: el 2006 va a ser el mejor año de nuestras vidas.
Feliz año nuevo.

11.12.05

EXTRAÑAS EXPERIENCIAS EN MERCEDES


Hasta hace un tiempo atrás viví en la ciudad de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires. Una ciudad con atractivos turísticos potenciales: está cerca de la Capital pero tiene un ritmo menos loco, y en cuanto tenga los 30 km de autopista que le faltan, los tranvías que quieren los radicales y alguno cosita más, podrá superar el resto de problemas, que son muchos.
Una ciudad que reniega de sus glorias, y tiene muchas: desde Carolina Fal o Mariano Toledo hasta Felisa Miceli, de Hernán Casciari a Raúl Porchetto. Sin contabilizar al presidente mercedino Héctor Cámpora o a los dictadores Videla y Agosti.
Resulta que este fin de semana volví a viejos afectos: me di una vuelta por la antigua ciudad, me reencontré con amigos, caminé la ciudad para enterarme que se muda La Perla, que cerraron de una manera ridícula el ascensor de la Galería Metro, que tuvieron que subvencionar el colectivo porque sino se cae…
Todo empezó con el viaje. Aunque está apenas a cien kilómetros, llegar a Mercedes presupone toda una aventura. El tren, el medio tradicional para viajar, murió. Cuando se privatizó todos pensamos que viajaríamos en trenes balas. Error: no es así ni ahí.
Así que quedan tres medios: ir en empresas de micros que van a La Pampa, en charter de combis, o en el 57. Si elegís ir en un micro de larga distancia, tenés que saber cuándo y cómo y además conseguir uno que no tenga todas las plazas vendidas. Si querés ir en combi tenés que tener una reserva, si no vas muerto. Así que finalmente te queda el bendito recurso de ir en el 57 (y digo bendito porque todos en Mercedes y Luján piensan que el 57 es un servicio cuyos dueños son "los curas", un término que esconde la eterna sospecha de que la iglesia es la propietaria a través de sus representantes, como tantas otras organizaciones comerciales.
Ahora bien: ¿saben qué me pasó? Tomé el 57. Es sencillo: uno se pone a hacer la cola y espera. Si tomás el común (entra a Moreno y a Luján) el servicio tarda ¡tres horas de viaje! Si no, esperás al sol (o como en mi caso bajo la lluvia) al expreso, y llegás en dos horas de viaje: una en la ruta y media para salir de BA y media para dar una recorrida general alrededor de Mercedes hasta entrar a la Terminal.
Así es difícil volver a Mercedes.

6.12.05

Apenas un descanso


Para aquellos que suelen leer mi weblog, les parecerá como que lo he abandonado.

Nada más erróneo.

Son los estertores del fin de año. Estoy preparando una serie de trabajos especiales para asombrar a mis lectores a partir de febrero.

Mientras, les regalo una foto que tomé a una de mis mucamas en el country.

A veces me pongo tan divertido...