NADIE ME QUIERE
"FELIZ CUMPLIR AÑOS", un deseo naif, en un mundo nada ingenuo...
¿Alguien sabe por qué se dice “cumplir” años y no “alcanzar” o “tener” o “vivir” años? Sea lo que fuere, parece ser una convención tan arbitraria como inútil. Creo que en realidad la gente se concentra a festejar los cumpleaños porque les gusta comer torta y tomar champagne.Mi interpretación personal es que un año más es una señal de otros 365 días transcurridos, 52 semanas adicionadas sobre los hombros. Para un depresivo: un horror, para un optimista una gloria, la certeza de haber vivido muchos placeres seguidos. Para cualquier creyente, una muestra de la existencia real de aquello en lo que cree.
Ahora bien ¿los blogs también cumplen años? ¿o deberíamos celebrar algun hito de tipo digital: el primer millón de kilobytes consumidos, o las 1024 secuencias binarias constituidas?
Días pasados, un amigo me pasó la dirección del google earth y la navegación a través de ese soft me hizo dar cuenta en forma de “golpe emocional” profundo que algo cambió. Que haber empezado a jugar allá por los ochenta con chichecitos como la Apple II, la Sinclair y la Commodore algún día iba a traer aparejado inevitablemente algo como esto.
Tal vez lo difícil sea ser demasiado consciente acerca de la dimensión de lo que está sucediendo. Rememorando, sólo citaremos aquello de la revolución musical que trajeron los MP3 subidos a las P2P, los desbandes que están haciendo la popularización con las copias de DVD y DiVx, las copias en OCR de libros, desde la Biblia hasta Harry Potter. ¡Y ahora el fin de los mapas, los Atlas y las inútiles lecciones de geografía. El viejo sueño borgiano de tener una “copia” de la tierra igual a la tierra misma... detalle por detalle ¡se está por cumplir!
Pero, volviendo al año cumplido de describir lo que yo humildemente consideré rarezas, paso a contarles mi opinión al respecto.
Cuando inicié este blog, pensé en disfrutar del hecho de poder difundir mis ideas en un medio con “salida internacional” autogestionado, sin patrones ni empleadores. Creía que eso me iba a permitir varias cosas interesantes, todas demostradamente falsas a esta altura de la cuestión, un año después.
1) Imaginaba que iba a lograr socializarme al contestar los ríos de emails que iría a recibir, en apoyo o crítica de lo que dijera, logrando superar mi timidez y tendencia al permanente perfil bajo que tiendo a cultivar.
2) Como consecuencia de tal hecho, me iba a transformar naturalmente en un líder de opinión, formando hordas de adictos enfervorizados y dispuestos a dar su vida por defender mis posiciones en cada post.
Mi modelo era, por entonces, mi ídolo y compatriota Hernán Casciari, un argentino residente en Barcelona y que, de una manera bastante talentosa ya había logrado disfrutar de todos los objetivos que –ahora se- nunca yo habré logrado.
Yo pensaba que abriendo blogs como hiciera Hernán en su momento, bastaba para formar un foro permanente, un club de gente que opinara “orientada” por mí.
A un año de aquel proyecto, la prueba de mi fracaso la muestra contundentemente el hecho de que me hayan escrito hasta ahora sólo catorce personas. Es decir: un promedio de 1,166 lector (y no mil ciento sesenta y seis lectores como se leería en inglés, sino uno coma ciento sesenta y seis decimales de lector como se lee en español) por mes.
Catorce son más que suficientes para formar un equipo de fútbol, para invitar a una cena (porque trece sería yeta) o para armar siete parejas para bailar tango (dado que needs two to tango).
Gracias a estos catorce: Pepexe, Alejandro Vitali (otro, no yo), Gordonás, Fernando, Paty, Gastón, Lorena, Gabriel, Christian, Walter, Miguel, Tommy, Lusy y Diana.
Y feliz cumpleaños.








