PERROS TAMBIÉN NEURÓTICOS

El día que se haga un censo de mascotas en Buenos Aires, es posible que se descubra que la clase media suma más perros que hijos. Y a un precio bastante alto: el de una convivencia compleja y neurótica. Por estas razones:
1) El ser humano utiliza su racionalidad para "acomodarse" a las circunstancias de su situación concreta. De allí que pueda vivir en unos pocos metros cuadrados sin mayor acceso a buen aire libre, o regular sus orgasmos a tenerlos "cuando puede", o comer comida chatarra guardada o en lugares públicos muy limpios. Los animales no tienen racionalidad (al menos si la tienen no de la misma dimensión autorrepresiva de los humanos)
2) Cada vez perros más grandes (una moda porteña) son obligados a vivir en dimensiones más pequeñas en relación con su propia dimensión.
3) Se les ha inventado lo que se llama la "alimentación balanceada", que consiste en bizcochos con componentes alimenticios y que los obliga a "comer todos los días lo mismo", un hábito que para sus amos sería insultante, vomitivo e impensable.
4) Se ha reemplazado su contacto real con la naturaleza con el invento de los "paseadores", muchachos que arrastran por los parques de la ciudad complejas jaurías de animales con apariencia desesperada y que ladran, ladran y ladran.
5) Se ha reemplazado su contacto real con el ser humano con seres neuróticos y neurotizantes que se los han apropiado, y los obligan a vivir junto a ellos todas sus más enfermas obsesiones.
6) También se reemplazó la natural relación con el humano, visible en la gente de campo y sus bichos. La ciudad les ha regalado seres egoístas, celosos y envidiosos que reemplazan su falta de hijos o padres en quien volcar su afecto o sus necesidades de dominio sobre otro.
He presenciado reiteradamente escenas que me llevan a estas conclusiones. ¡Cómo no verlas si uno está obligado a compartirlas!
Uno de los motivos más espeluznantes en estas vacaciones es que la gente tiende a sumar a sus mascotas, y así es como cientos de perros vagan hoy en el mar junto con los veraneantes.
Otra de las modas de nuestros vecinos es hacerse acompañar con el perro en sus libaciones por bares y restaurantes.
Una de las más graciosas escenas son las charlas unilaterales que desarrollan sus dueños, incluyendo el idioma y la dicción que manejan. Me tocó presenciar uno de estos en una de mis vecinas, al cruzar Rivadavia cuando el semáforo se puso verde: "Ahora sí podemos cruzar, mi amor… Vamos… ¡Pero! ¿Qué le dije yo qué le iba a pasar si no me obedece? ¡Usted sabe que a mamá no le gusta que no le obedezca!"
Y otro día fui espectador inesperado de un "encuentro de padres". En la plaza de mi barrio suelen encontrarse mientras pasean a sus bestias. Sin querer escuché el contenido de aquellas charlas, casi sin diferencia con la de padres de chicos, sólo que un poquito más neuróticas. O tal vez un poquito más enfermas, contando intimidades del animal hasta puntos exasperantes, e invariablemente comparativas con el animal de su interlocutor.
Hay frases hechas que definen al perro como "mejor amigo del hombre" pero creo que es otro mito urbano: conozco el caso de una nena a la que tuvieron que rehacer con cirugía plástica su cara por el ataque de un perro vigilador. Hace unos días un muchacho debió ser asistido de urgencia por las heridas que en su cara le hizo un "cachorro" al que pretendía brindarle su cariño. Hace un tiempo una señora amante de los perros contaba en la sala de espera de un consultorio los problemas que había tenido en sus ojos por el ataque inesperado de su perro. Lo hacía tratando de deslindar responsabilidades a la fiera, tal como si lo que le hubiera hecho fuera un favor, digamos una contribución para que ella pudiera tener buen tema de conversación.
Finalmente: ¿son los perros de ciudad neuróticos porque no tienen opción o porque sus amos le transmiten su mal urbano? ¿Se trata de un problema sistémico como el de la familia, en el cual la neurosis del amo es función necesaria de la mascota? ¿A alguien con más conocimientos científicos o predicamento que yo le preocupa el tema?
Y otras preguntas: ¿estamos seguros de que el tener perros en pequeños ambientes en pisos altos con escaso aire libre no es la moda que antecede a la incorporación a tales medios de otros animales, más complicados como vacas, serpientes, pulpos o mariposas?
A los autistas como yo se nos puede acusar de muchas cosas, menos de joder al mundo con un animal que transpira y da olor, mea y caga en la vereda de otros, muerde y ataca a terceros o ladra y ladra y ladra todo lo que se le canta.
Mis cordiales saludos a los dueños de canes. Como ven, no los olvido.
Desde hace unos meses convivo con Caro, mi mejor amiga. Y: sí, duerme conmigo justamente por ser mi mejor amiga. Es decir: no se si es, será o siquiera ella desea ser mi mujer, o esos aparatosos nombres que ustedes usan: esposa, cónyuge, novia, prometida…





