29.1.05

PERROS TAMBIÉN NEURÓTICOS

Image Hosted by ImageShack.us

El día que se haga un censo de mascotas en Buenos Aires, es posible que se descubra que la clase media suma más perros que hijos. Y a un precio bastante alto: el de una convivencia compleja y neurótica. Por estas razones:
1) El ser humano utiliza su racionalidad para "acomodarse" a las circunstancias de su situación concreta. De allí que pueda vivir en unos pocos metros cuadrados sin mayor acceso a buen aire libre, o regular sus orgasmos a tenerlos "cuando puede", o comer comida chatarra guardada o en lugares públicos muy limpios. Los animales no tienen racionalidad (al menos si la tienen no de la misma dimensión autorrepresiva de los humanos)
2) Cada vez perros más grandes (una moda porteña) son obligados a vivir en dimensiones más pequeñas en relación con su propia dimensión.
3) Se les ha inventado lo que se llama la "alimentación balanceada", que consiste en bizcochos con componentes alimenticios y que los obliga a "comer todos los días lo mismo", un hábito que para sus amos sería insultante, vomitivo e impensable.
4) Se ha reemplazado su contacto real con la naturaleza con el invento de los "paseadores", muchachos que arrastran por los parques de la ciudad complejas jaurías de animales con apariencia desesperada y que ladran, ladran y ladran.
5) Se ha reemplazado su contacto real con el ser humano con seres neuróticos y neurotizantes que se los han apropiado, y los obligan a vivir junto a ellos todas sus más enfermas obsesiones.
6) También se reemplazó la natural relación con el humano, visible en la gente de campo y sus bichos. La ciudad les ha regalado seres egoístas, celosos y envidiosos que reemplazan su falta de hijos o padres en quien volcar su afecto o sus necesidades de dominio sobre otro.
He presenciado reiteradamente escenas que me llevan a estas conclusiones. ¡Cómo no verlas si uno está obligado a compartirlas!
Uno de los motivos más espeluznantes en estas vacaciones es que la gente tiende a sumar a sus mascotas, y así es como cientos de perros vagan hoy en el mar junto con los veraneantes.
Otra de las modas de nuestros vecinos es hacerse acompañar con el perro en sus libaciones por bares y restaurantes.
Una de las más graciosas escenas son las charlas unilaterales que desarrollan sus dueños, incluyendo el idioma y la dicción que manejan. Me tocó presenciar uno de estos en una de mis vecinas, al cruzar Rivadavia cuando el semáforo se puso verde: "Ahora sí podemos cruzar, mi amor… Vamos… ¡Pero! ¿Qué le dije yo qué le iba a pasar si no me obedece? ¡Usted sabe que a mamá no le gusta que no le obedezca!"
Y otro día fui espectador inesperado de un "encuentro de padres". En la plaza de mi barrio suelen encontrarse mientras pasean a sus bestias. Sin querer escuché el contenido de aquellas charlas, casi sin diferencia con la de padres de chicos, sólo que un poquito más neuróticas. O tal vez un poquito más enfermas, contando intimidades del animal hasta puntos exasperantes, e invariablemente comparativas con el animal de su interlocutor.
Hay frases hechas que definen al perro como "mejor amigo del hombre" pero creo que es otro mito urbano: conozco el caso de una nena a la que tuvieron que rehacer con cirugía plástica su cara por el ataque de un perro vigilador. Hace unos días un muchacho debió ser asistido de urgencia por las heridas que en su cara le hizo un "cachorro" al que pretendía brindarle su cariño. Hace un tiempo una señora amante de los perros contaba en la sala de espera de un consultorio los problemas que había tenido en sus ojos por el ataque inesperado de su perro. Lo hacía tratando de deslindar responsabilidades a la fiera, tal como si lo que le hubiera hecho fuera un favor, digamos una contribución para que ella pudiera tener buen tema de conversación.
Finalmente: ¿son los perros de ciudad neuróticos porque no tienen opción o porque sus amos le transmiten su mal urbano? ¿Se trata de un problema sistémico como el de la familia, en el cual la neurosis del amo es función necesaria de la mascota? ¿A alguien con más conocimientos científicos o predicamento que yo le preocupa el tema?
Y otras preguntas: ¿estamos seguros de que el tener perros en pequeños ambientes en pisos altos con escaso aire libre no es la moda que antecede a la incorporación a tales medios de otros animales, más complicados como vacas, serpientes, pulpos o mariposas?
A los autistas como yo se nos puede acusar de muchas cosas, menos de joder al mundo con un animal que transpira y da olor, mea y caga en la vereda de otros, muerde y ataca a terceros o ladra y ladra y ladra todo lo que se le canta.
Mis cordiales saludos a los dueños de canes. Como ven, no los olvido.

24.1.05

EL VIEJO VINO

Chupamos más birra que los Simpson
ACORDATE QUE A PARTIR DE AHORA LA SAGA DE LA FAMILIA VITALI SE SIGUE DESDE VITALI'S FAMILY, UN BLOG QUE RESIDE EN http://familiavitali.blogspot.comDespués de aquella charla telefónica, no volví a comunicarme con mi viejo, con lo cual casi me olvidé de sus preocupaciones (y de las mías).
Hasta que un día se apareció por casa, con un par de cervezas frías. Cuando nos encontramos con Charly somos una vívida representación de Homero y Bart Simpson: dos descatados inyectándonos birra.
Carolina tenía su día “de amigas”, en el cual visita otras brujas o –algunas veces- a los cogotudos de sus viejos.
Al viejo se le cortó así la perspectiva de caer “como de casualidad” y conocer así a Caro. Pero a mí me permitió entrar en tema.
-Si no me equivoco, he conocido más de veinte mujeres a las que me anticipaste en algún momento que podrías casarte. Con Alba y Lucía lo hiciste, pero esto de que me lo anuncies con tanta anticipación es toda una novedad.
-Es que Beatriz es sumamente distinta. Vos sabés que mis parejas, salvo tu madre, han sido siempre muy... digamos... intelectuales. Pues Beatriz es deliciosamente inculta, salvaje, hasta naif te diría. Y es vocacionalmente ama de casa. ¡Desde mi abuela y mi madre que no conocía alguien así!
No podía creer lo que escuchaba. Tal vez alguien le cambió las ideas, le vació el marote, lo afectó en su esencia.
-¿Y por qué razón te querrías unir más sólidamente con una mujer así, un liberal como vos?
-¿Raro no? ¡Claro que es raro! Es que siempre me había preguntado si yo podía llegar a hacer una pareja con una mujer sencilla. Llegué a creer que lo mío era una marca fuerte, algo que me impedía hacer parejas comunes. Lo de Alba fue lindo al principio pero algo duro, con sus giras por el interior y su vida de diva de la ópera. Lo de Lucía nunca pudo superar la competencia por quién escribía más y mejor. Y Marita no será una intelectual pero toda su vida se preocupó tanto por no tener una carrera universitaria que sabe más que nadie de toda una heterodoxia de saberes extraños, como el fenshui o el arte de hacer velas aromáticas conociendo el significado oriental profundo de cada encendido.
-Cuentan que en la vejez uno se pone a hacer una especie de racconto de su pasado, pretendiendo ser aprobado en sus errores.
El viejo se puso a reir como un loco. Me pregunté qué había dicho de gracioso. Me pregunté también si a esa altura la cerveza no estaría haciendo efecto.
A mí sí me hace efecto, sobre todo con el viejo, al que realmente quiero muchísimo. Nunca se borró conmigo, y se tuvo que comer mil sapos como la ríspida relación al que fue sometido con Eduardo, el novio de mamá que fantaseaba ser mi papá y se sentía “obligado a educarme”.
-¿Qué vas a hacer con Beatriz?
-¿Vos me preguntás si quiero vivir con ella para siempre?
-Sí.
-Creo que sí.
Brindamos con el último vaso de cerveza, y quedamos con que nos encontraríamos los cuatro. Me dio la impresión que Beatriz y Carolina eran dos personas poco congeniables, no se.
Decidimos arreglar para el fin de semana siguiente.

21.1.05

NEUROSIS DE DESDOBLAMIENTO

Image Hosted by ImageShack.us
En este sencillísimo acto procedo a desdoblar en dos mis hábitos de weblorización de la realidad. La bitacorotomía de mi pensamiento abarcará este weblog, que a partir de hoy sólo se dedicará a comentarles mis opiniones arbitrarias sobre todas las cosas, y traslado las historias de mi familia a http://familiavitali.blogspot.com.
Todos los voyeurs que me han seguido hasta aquí podrán reencontrarse con Charly (Carlos María Vitali, periodista y empleado público), con Marita (María del Carmen ex Vitali ex Lima) y con todo el resto: Carolina, Eduardo, Mónica, Diego, Alina, Alejandro y Stella.
Quienes me han sido fieles van a poder continuar disfrutando de mis ideas neuróticas de la realidad “a la argentina”. No se si ya saben que los argentinos creemos que somos los únicos que “pensamos bien” y que el resto del mundo son medio ingenuos y como que no entienden mucho que es esto de vivir.
Por otro lado, se van a poder ir dando cuenta de “dónde” se originó tanta idea monocromática y empecinada, de qué familia se trata mi familia y qué cosas puede producir una familia urbana repleta de fobias, anacronismos y paranoias.
A quienes me conocen, espero que sigan disfrutando.
A los recién venidos: bienvenidos, sólo deseo que lo disfruten.
Y a quienes desean contarme su opinión los espero en vitalivuelve@hotmail.com.

15.1.05

YA NO VIVO MÁS SOLO

Image Hosted by ImageShack.usDesde hace unos meses convivo con Caro, mi mejor amiga. Y: sí, duerme conmigo justamente por ser mi mejor amiga. Es decir: no se si es, será o siquiera ella desea ser mi mujer, o esos aparatosos nombres que ustedes usan: esposa, cónyuge, novia, prometida…
Aclaro esto porque desde que se vino a casa, mi familia me ha ametrallado con sus aburridas preguntas. Apenas habían acallado sus boludeces sobre mi falta de orden o las supuestas irregularidades con las que vivo, cuando ¡les he dado nuevo pasto con esto de incorporar un habitante a mi destartalado lugar de vida!
Los únicos que deben estar contentos con lo de Caro son los vecinos: mis frecuentes actividades sexuales me han hecho abandonar bastante mis clases de bajo.
La primera impactada con la cuestión fue mamá, que se enteró por el tarado de mi hermano menor. Es que un día que había perdido la llave se vino a casa a las cuatro de la mañana, pretendiendo quedarse a dormir conmigo. Lo saqué rajando, pero tuve que develarle que ya no dormía solo.
-Nene: no me habías contado –fue lo primero que se le ocurrió decir a la vieja, imitando lo que hubieran podido decir en su lugar prácticamente todas las madres del mundo-.
-Es que estuve algo ocupado, ma…
-¿Pero no sos desempleado?
-Estoy formando una nueva banda de rock callejero, y eso me llevó algo de tiempo. Además, estuve participando en el casting para el lanzamiento del nuevo Peugeot. Y vos sabés que, además, tengo mi weblog.
-Hace más de un mes que no me visitás, y las últimas cuatro semanas me contestate siempre lo mismo. Y ahora que te lo digo, seguro que la semana que viene agregás que no me visitás porque estás en pareja…
-"Estás en pareja"… ¿No se te ocurre algo más formal, no?
-Sí ¡qué estás en pareja y me tengo que enterar por otros! Ni que fueras un extraño. ¡Y suerte que no me enteré por tu weblog! Hasta tal punto lo temí, que llamé a tu padre, y…
-¡No me digas que le contaste al viejo!
-No. Me da la impresión que se enteró indirectamente, cuando le pregunté si ya lo sabía…
Ya ven lo que es una familia. Los profundos significados de la interacción familiar, los manejos tintineantes que ocurren dentro de la madeja.
¿Les gustaría conocer cómo continuó esta bonita charla con mi vieja, que para esto me despertó un domingo a las nueve de la mañana?
-Mirá nene: vos sabés que yo no quiero inmiscuirme en tu intimidad. Pero sabés todo lo que te quiero. ¡A mí me encantaría conocer a… ¿cómo se llama?
-Carolina, mamá.
-¡Qué lindo nombre, Carolina! ¿Sabés por qué todos le poníamos Carolina a nuestras hijas? ¡Porque la princesa de Mónaco había elegido ese nombre para su hija! Seguro que es rubia…
-No, ma… Caro es morocha.
-¿Negra?
-Si querés, negra… pero para mí es morocha.
-Vos sabés lo que te digo… piel oscura…
Caro, acostada a mi lado, parecía despertarse y gruñir, así que bajé un poco la voz.
-¿Está ahí con vos?
-Claro, si ya sabés que vive aquí.
-¿Puedo hablar con ella?
¿Quieren que le cuente lo que sentí? Les voy a ser muy sincero: no había pensado en tal perspectiva. Desde que conocí a Caro, y de esto hace casi un año, logré construir un mundo incontaminado entre ella y yo, con incursiones de algunos amigos de ambos, no más. Ni su familia ni la mía habían logrado tener injerencia alguna.
¡Y la pregunta de mamá rompía algo que ni yo mismo sabía cómo se llamaba, pero que me impactaba!
¿Qué le digo? ¿Qué explico para sacarme de encima la derivación que puede alcanzar la situación? ¿Le digo que es muda? ¡Ya conflictuada mamá con el asunto de que es morocha si agrego que es muda se va a enloquecer y venir para aquí para tener una visión in-situ de la problemática en la que está metido su nene.
Pero en realidad –y recién ahí me di cuenta de la verdadera cuestión- lo que me aterrorizaba era el desencuentro probable que sucedería.
Si de algo soy consciente es de la distancia ideológica que me separa de mis padres. Ellos están llenos de prejuicios, de barreras, de cosas que hacen pesada la vida: cumplimiento de compromisos, creencias inútiles, en fin… Yo, para ellos, soy "un lanzado", un tipo que le importa un pito todas las boludeces que viven cometiendo ellos.
¿Y cuál es el problema?
¡Qué lo que me atrajo de Caro es que ella es peor que yo, y se lleva peor con su familia! El padre de Caro es uno de esos escribanos que nunca se sacó la corbata ni para cagar, y encima la madre es la presidenta de unas de esas sociedades de nosequé que siempre aparece en la televisión pidiendo ayuda a la comunidad.
La diferencia conmigo es que –salvo lo que digo en el blog- soy más bien de perfil bajo, no ando gritando mi parecer. Pero a Caro ¡le encanta decir todo lo que se le pasa por su cabeza!
¿Quieren que les cuente cómo Caro anunció que se venía a vivir conmigo? Me invitó a su casa y me presentó a sus viejos, que querían parecer ubicados y hacerse los cancheros conmigo. Así que me pidió ayuda para ir a su habitación a buscar la valija, y mientras salía les dijo que iba a estar unos días afuera porque se iba a vivr conmigo. La madre (que tiene más horas de diván que letras este blog) le pidió que le contara por qué se iba de la casa y Caro le dijo que no se equivocara, que ella no quería dejar de vivir con ellos sino que quería vivir conmigo, y eso era porque no quería más jugar a ser "una persona seria" y ahora quería sentir cosas.
Espero que ahora, Caro, esté sintiendo cosas.
Y continuamos con aquella escena, en la que mamá está por comunicarse con la "negra muda":
-Hola querida, no sabés cuánto quería conocerte.
-Perdoname, Marita, si me sentís algo dormida: ¡es que estoy bastante dormida!
-¿Querés que los llame más tarde?
-Sí, dijo Caro. Y cortó.
Para una radiografía rápida de las dos mujeres: una inmiscuida y barroca, la otra clara y terminante.
Y yo en medio de las dos. Con una al lado mío y dormida, de vuelta. La otra, imaginándomela furiosa, puteando y maldiciendo. Y algo peor: sin imaginarme cómo iba a seguir esto.
Nos habíamos acostado a eso del amanecer, de vuelta de un asado en San Telmo, en casa de Nahuel, mi amigo poeta e hijo. La poesía le permite fantasear un futuro imposible, lo de hijo es por parte de padre, porque Nahuel es inevitablemente rico.
Cuando Caro se levantó negó recordar cualquier diálogo que hubiera tenido con mi madre ¡y yo estaba seguro que Marita podría reproducir hasta el último de los términos dichos y escuchados! (cosa que haría rápida y fielmente con cada uno de mis hermanos y –peor- con mi padre).
Así que al rato sonó el timbre de mi celular, lo que no me hizo dudar que era papá (el prefiere llamarme ahí porque así se asegura que contesto yo).
-Pero si vos hablaste más de una vez con Carolina –aduje ante el viejo, que quería saber si era cierto que vivía conmigo-
-Sí, ¿pero cómo iba a saber que era siempre la misma? Yo no puedo decir nada de que en tu casa siempre haya mujeres, ¡pero sí que te hayas casado y no me lo hayas informado!
-Pa: no seas escandaloso. No me casé.
-Bueno: lo que hiciste se llamaba así en nuestra época. Uno decidía vivir con una mujer con la cual "se casaba". ¡Se llamará de otra forma, pero es lo mismo! A lo que voy, es que de una u otra manera, es un acontecimiento auspicioso. Podrán haber cambiado las formas, pero es lo mismo: si ustedes se quieren, sigo siendo tu padre y me gustaría participar de la cuestión.
-¿Paar… ticipar?
-Sí, hombre, conocerla… Saber quién es la "princesita que le ha robado el corazón a mi nene".
-¿Podés contarme qué te contó Marita?
-Me despertó hace un rato para contarme que te habías casado con una chica que –por suerte- es igual a vos: no le gusta que la despierten temprano.
-Entonces se te ocurrió a vos también llamarme a las nueve de la mañana un domingo, como hacen los Testigos de Jehová (1).
-Pa: si alguien conoce a la vieja en sus interpretaciones de la realidad, sos vos. Tal vez si te hubiera hecho alguna interpretación a la luz de los textos de Osho hubieras reaccionado, pero así contado, creo que te empaquetó. ¡Obviamente: no me casé! (al menos todavía).
-Mirá: en realidad te llamo porque… bueno yo también quiero que conozcas a Beatriz.
Sí: imaginan bien. Papá también quiere volver a casarse.
Pero ya me cansé de escribir, y esto da para otro blog.
(1) En Buenos Aires sólo los Testigos de Jehová tocan el timbre de tu casa los domingos antes de las doce, invocando que debes enterarte ya de un mensaje bíblico que pretenden dejar en medio de tu terminología nauseabunda usada como respuesta.

13.1.05

CORTINAS DE HUMO (*)

Image Hosted by ImageShack.us
A fines de los setenta, todas las investigaciones se habían cerrado. La conclusión era terminante: el consumo de cigarrillos era la principal causa de la existencia de distintas variantes de cáncer, enfisema y enfermedades cardiovasculares. La gran contradicción era que, por cuestiones políticas, las grandes multinacionales del tabaco habían sido inducidas a patrocinar las propias investigaciones que terminarían en su contra.
En los ochenta se fijó un horizonte a treinta años para una escalada que permitiera a las multinacionales diversificar sus targets, a los productores de tabaco modificar sus cultivos y, en fin, no crear un shock difícil de manejar a nivel del mercado.
Así, paulatinamente, se comenzó una lucha contra el consumo de tabaco, que por supuesto encabezaron los países más racionalmente sensatos del planeta, como Noruega y Suecia. Luego vinieron los famosos cartelitos en cada paquete de cigarrillos, aprobados lentamente por las cámaras legislativas de cada país, y luego profundizados. Se comenzó con tímidos anuncios de que el consumo de tabaco podría ser nocivo, hasta arribar en algunos medios a contundentes afirmaciones asegurando que el fumar “provoca cáncer”.
De a poquito aparecieron más filtros, más tabaco “light”, y más restricciones. En los aviones, en los transportes públicos, en los lugares cerrados. Primero en Europa, luego en Estados Unidos, mucho más tarde en el resto del mundo.
Se restringió la publicidad, en algunos casos se prohibió. Se la trató de escindir de los deportes.
Hasta que llegó el escándalo italiano: el consumo de cigarrillos pasó a ser un tabú.
En Argentina tenemos un periodista que aúna una curiosa neurosis personal con una patología física que se encargan de publicitar sus contratantes: Jorge Lanatta. Además de historiador, cineasta, ejecutivo periodístico y ansioso, ha hecho del humo de su cigarrillo un elemento interactuante con el producto de su natural talento. Es una curiosidad, surgida televisualmente del canal de televisión del billonario hoy dueño de los aeropuertos argentinos, que se jactaba (con carteles ad-hoc) que en su empresa no se fumaba.
Fuera de Lanatta, obviamente, nadie ya fuma en el mundo del espectáculo. Ni en estudios, escenarios o publicidades.
¿Ustedes saben cuál será el destino del fumar?
¡Va a ser un nuevo tabú! Y este estará avalado por verdades de carácter científico. Todo lo que produzca humo en público será combatido, maltratado, desconsiderado, vituperado.
En la década del 20 al 30, en cambio, el cigarrillo estaba MUY BIEN VISTO.
Veamos:
En Argentina hubo varias familias que hicieron sus fortunas con el faso: la más importante trascendió en un sin límites que me obvia mayores referencias: la familia Onassis. Aristóteles Onassis fue un inmigrante griego muy pobre que, luego de probar algunos negocios sin mayor fortuna logró gran éxito con el negocio del tabaco. Le fue TAN bien que comenzó a incursionar en otros renglones, como el de los barcos y luego se volvió a radicar en su país natal.
Las familias Piccardo, Grego, Massalin, Celasco fueron otras de las afortunadas. La manufactura del tabaco contaba con varias ventajas: el proceso del tabaco requería todo un trabajo que hacía que la materia prima fuera muy barata: sin proceso no servía para mucho. Cuando el “american flavor” se impuso entre los consumidores, todos aquellos que se dedicaron a procesarlo empezaron a vender con un crecimiento geométrico.
En la década del 40 comienza a crecer el consumo del cigarrillo de tipo rubio americano, que “enloquece a los porteños”, quienes ni esperan a que lleguen a los lugares de venta y salen a hacer cola para adquirirlos en las propias fábricas.
El crecimiento entre 1920 y 1950 vuelve multimillonarias a todas las familias que se iniciaron en el negocio del tabaco. Imposibilitadas de disimular tales ganancias, vuelcan en beneficios empresarios todo lo que pueden. El dueño de la compañía de tabacos Particular dispone el aguinaldo antes que Perón, regala dos años de licencia paga a las mujeres por cada hijo nacido, creó un famoso club en el barrio de Flores para su personal, en fin...
En los 60 el marketing internacional da el golpe de gracia a las familias: el consumo se sofistica en manos de una publicidad que extiende su acción. Es la era en que nacen los cigarrillos de 100 milímetros, los envases plásticos, los filtros extravagantes, los sabores distintivos...
Ya en los 70 las familias deben dar lugar a asociaciones, joint ventures, compra de licencias, y aun venta de partes accionarias a las grandes multinacionales: Ligget & Myers, BAT British American Tobacco, Philip Morris, Reemstma Fabriken.
En los ochenta, todas finalmente son compradas, absorbidas, modificadas. Al fenómeno se agrega el combate del consumo de cigarrillos. En Argentina Nobleza es fusionada con Piccardo, todo bajo el sello de British; Massalin y Celasco es fusionada con Particulares e Imparciales bajo propiedad mayoritaria de Philip Morris, y minoritaria de Reemstma. Y mientras Nobleza se vuelca al negocio de los pollos y sus alimentos, Philip Morris se diversifica en gaseosas (por entonces 7up), cerveza (Miller) y alimentos (Kraft, luego Suchard, Nabisco, y otras).
Es que la estrategia fue clara: hay que abandonar el tabaco y volcarse a alimentos, la otra pata de la mesa.
Terminar con el humo de los cigarrillos, con las guerras, con el colesterol de los fast foods, con la discriminación, con la tala de árboles, contra el exterminio de animales en extinción, con todo lo que caracterizó la vida en la época del Humphrey Bogart que luce en la gráfica que acompañamos.
Oiga, don Humphrey, ¿y usted que opina?
(*) Esta nota contiene adelantos de una próxima nota sobre la historia del cigarrillo en Argentina, que a su vez ha de ser parte de un futuro libro sobre el tema.

12.1.05

PERDÓN A LOS QUE HAN DADO CON EL LUGAR EQUIVOCADO

Punti Vitali del Ser Humani
Decidido a saber quiénes podrían llegar a ser mis lectores, me inscribí en unos de esos sistemas que hacen estadísticas.
Resultados: el 22% de los que entraron procedían de buscadores tras el término "rarezas".
¿Ustedes piensan que se trata de paleontólogos, ornitólogos, museólogos? ¡Decididamente no! Se trata de chanchitos que buscan fotos de señores con dos penes, señoras con cuatro tetas o algunas de esas cosas que suelen verse en los programas de Susana Giménez: antropófagos o ancianos que se casan con vedettes, misses mundo o travestis de moda.
¡Pues este no es vuestro lugar, chanchitos!
Soy un intelectual al que nacieron en este tercer mundo, y que para sobrevivir como escritor el destino le ha regalado una banda ancha que le permite hacer como puede algunas cositas. Lamento decepcionar al "gran público"
Obviamente, luego de seis meses del duro ejercicio del weblog he juntado en Internet cientos de términos que, una vez que ingresan a los buscadores se distribuyen entre lectores que van desde Estados Unidos hasta ¡Japón! (¿entenderán algo? ¿qué?). ¿Qué buscarían y qué habrán encontrado los lectores que llegaron tras la búsqueda de términos como "sexo", "torturas" o "Beatriz Sarlo"? ¿Se habrán confundido tal vez con Isabel Sarli?
Pero no se sientan perseguidos, muchachos. Bienvenidos: estas son rarezas: gente que en lugar de estar viendo tv y comiendo hamburguesas está pensando.

MENTIRAS Y VIDEOS

Image Hosted by ImageShack.us
Desde muy temprano, al cine de Hollywood le interesó mucho más crear su propia realidad que documentar sobre la realidad existente. De tal manera que no esperes ver en ningún film algo que se parezca a la verdad documental.
¿Será Gandhi parecido al líder, se habrá hundido así el Titanic, habrá existido el Apolo XIII? O todos fueron modelados por necesidades argumentales con fundamentos de marketing?
Y no voy a hacer concienzudos estudios, voy a aportar simplemente mis ejemplos.
Al cine viejo by Los Angeles siempre le encantó mostrar el pintorrequismo latinoamericano. En el caso argentino llenó las pantallas de gauchos vestidos como toreros, inevitablemente bailando tangos con una rosa o clavel clavado entre sus dientes. Esta imagen estaba originada en la primera versión que hizo Rodolfo Valentino de “Los cuatro jinetes del apocalipsis” (Rex Ingran, 1921). Estas imágenes se completaban con medios ambientes pintorescos y fondos de tangos cadenciosos y almibarados, bailados inevitablemente con gran despliegue corporal...
Estos aparentes “errores” o más bien inexactitudes, han sido sin embargo la flor y nata del pintorresquismo argentino en el cine gringo. Pero voy a aportar algunos otros datos interesantes.
En Gilda (Charles Vidor, 1946), Rita Hayworth y Glenn Ford vivían un turbulento romance con violencia concreta incluida. Lo interesante es que se desarrollaba en Buenos Aires, una ciudad enclavada en medio de las pampas, con 360° de horizonte visible. Para Hollywood, sin embargo, Buenos Aires pasaba por ser una ciudad serrana, muy parecida a Los Angeles. Esto sin tener en cuenta que en la capital argentina estuvo siempre prohibida la existencia de casinos de la dimensión de la propuesta, con asistente de etiqueta incluidos.
En Evita Peron (Marvin Chomsky, 1980), Faye Dunaway y James Farentino actúan un telefilm horroroso. En primer lugar porque se basaron abiertamente en la versión más polémica de la vida de los Perón: la que escribieron sus más acérrimos enemigos (oligarcas o gorilas, según quien los defina). En segundo lugar porque nada se ajusta a la realidad: ni las situaciones ni los ambientes. Un ejemplo: la casa de gobierno (Casa Rosada) está sobre una calle de tierra en la que habitualmente vienen los paseantes de a caballo.
En Evita (Alan Parker, 1995), las ambientaciones fueron en cambio muy cuidadosas y prolijas, y uno de los pocos descuidos fue muy secundario: imaginar que en los cines argentinos en 1952 se fumaba (primera escena del film) o las escenas con una Evita moribunda y gorda (Madona, muy inflamada, ya se notaba embarazada).
En el telefilm Prisionero sin nombre, celda sin número (Linda Yellen, 1983), Roy Scheider y Liv Ullmann reviven las desgracias de Jacobo Timermann, el periodista argentino torturado por los militares argentinos. La reproducción de las reuniones de las Madres de la Plaza de Mayo (una ceremonia semanal realizada todas las semanas alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno argentina, en manos entonces de una junta militar) se reproduce en una plazoleta muy chiquita, absolutamente escasa de similitud y por ende de verosimilitud).
Es cierto que los medios crean un nuevo espacio, y que tanto la literatura como el cine como la tv no deben dar explicaciones a nadie sobre lo que hacen.
Pero es cierto también que los que escribimos blogs estamos creando un nuevo espacio, en el que tenemos derecho a criticar al resto de los que tienen también sus espacios. Hasta que vengan otros, en otros espacios (los celulares, por ejemplo) que logren desplazarnos.
Darwin solía explicar en sus viajes por la Patagonia que habrían de sobrevivir sólo los más aptos.
Qué tanto.

11.1.05

MITOS URBANOS

Image Hosted by ImageShack.us
Existen cientos de historias que se reproducen por doquier (ya las escuchaba desde chico) y que producen cierto terror autoestimulado por el que escucha (una voz de adentro te dice algo así como “estás por escuchar otra prueba de que estas cosas de terror son CIERTAS!!!!”).
Si en el google ponés “leyendas urbanas” vas a linkear a cientos de lugares que te van a contar cientos de ejemplos en varios idiomas. También hay libros, donde en general se repiten muchas historias casi calcadas. E internet ha aportado toda una nueva gama a partir de la facilidad con que se reproducen por spam, páginas web ad-hoc, y ahora con las bitácoras...
La persistencia de tales historias no sería posible sin el aporte de un esquema básico muy simple: la “ceremonia secreta” de dos creyentes: uno, el que trae la historia y otro, embobado escuchándola y captando cada uno de los detalles para, a su vez, correr a contarla a un tercero y “hacer posible la cadena”. Es decir: el abc de “la comunicación” tal cual la cuentan todos los teóricos en todas las universidades del mundo.
Como en el caso de la determinación de los “jettatores” de la lengua italiana o “mufas” en la Argentina, siempre es necesario contar con un supremo sacerdote que otorgue credibilidad al esquema, a través de dar fe o pruebas de sus asertos.
Me refiero a esas historias que inevitablemente comienzan como “¿sabés lo que le pasó al primo de un tío mío? Resulta que iba por la ruta y le hace dedo una mina infernal!”. Y a partir de allí se entra en una zona donde todo es posible: sexo, desdoblamientos espirituales, apariciones o desapariciones y quien sabe qué mas...
Lamentablemente suelo ser muy descreído en estos (y tantos otros) temas, lo que me trae aparejado un odio inimaginable cada vez “que les pincho el globo” a los que les encanta jugar con la posibilidad de existencia de cosas espantosamente negativas listas para atacarnos.
Pero no soy tan inteligente como el señor que escribió lo que sigue.
El texto, de autor aparentemente anónimo (¿tal vez algún “aparecido”?), es una inteligente y muy interesante reflexión que obtuve en www.mitosurbanos.org.ar. Si el (o los) autor/es deciden salir a la luz, pues espero sus datos para el reconocimiento, dado que ¡no puedo menos que adherir a todas sus ideas!
“¿Notaste que la mayoría de las leyendas urbanas tienen como personaje siniestro a una mujer o a un inmigrante, extranjero, etc.? Y digo "siniestro", claro, en el sentido en el que Freud usaba el término, en su ensayo sobre uno de los cuentos de E.T.A. Hoffman. Si yo abro la puerta de calle de mi casa, y ahí afuera está esperándome Drácula, es terrorífico. Si yo abro la puerta de calle de mi casa, y ahí afuera hay un plato volador, es extraño e incluso fantástico. Pero si yo abro la puerta de calle de mi casa, y ahí afuera, en donde debería estar la misma calle del barrio de Congreso en la que siempre estuvo mi casa, lo que veo es una calle de Nueva York, es siniestro. Lo siniestro es justamente eso: un hecho que rompe con la cotidianeidad de forma tal que jamás podemos lograr una conciliación, debido a que no podemos encontrar una explicación que logre reconstruir nuestra cotidianeidad, incorporando ese hecho siniestro a la misma. Dicho de otra forma: lo siniestro es lo RADICALMENTE EXTRAÑO; tan extraño que cuestiona nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos. Y, por lo tanto, nos obliga a replantearnos si realmente conocemos algo del mundo y de nosotros mismos.
Pero, si bien siempre nos encontramos con hechos extraños (descubrir que José está saliendo con una mina, por ejemplo); lo siniestro es tan radicalmente extraño que todo intento de incorporar esa experiencia a nuestra realidad, fracasa. Si yo me encuentro con que en la puerta de mi casa está Drácula, puede ser un tipo disfrazado. Y aunque no lo fuera, la explicación bien podría ser "bueno, el mito del vampiro era cierto". No es una explicación muy racional, pero al menos explica el hecho de tal forma que puedo reconstruir mi realidad, ahora incorporando el dato de que los vampiros existen.
Si hay un plato volador, hay explicaciones, por más que parezcan difíciles de aceptar (hay vida inteligente en otros planetas; nos están estudiando; justo me toca ser testigo de eso, como dicen que ya les ocurrió a otros que se encontraron con un plato volador). Pero si yo salgo un día de mi casa, y descubro que ahora mi casa ya no está en el mismo barrio de Congreso en donde estaba cuando entré a mi casa, sino en un barrio de Nueva York, no hay forma de explicarlo, no hay forma de incorporar eso a mi experiencia de lo cotidiano. Entonces, lo siniestro se asemeja a las experiencias alucinatorias, en tanto quiebra las dimensiones de lo que llamamos "realidad" (me pregunto qué diría Leary de esto...).
Ahora bien; como dijimos, en casi todas las leyendas urbanas lo siniestro es fruto de la aparición de un personaje que es femenino y/o extranjero. Para nosotros, hombres, lo típicamente distinto de nosotros es, justamente, la figura femenina, a tal punto que siempre decimos que "nunca vamos a terminar de entender a las mujeres": la mujer es lo radicalmente extraño con respecto a nosotros, los hombres. A punto tal que hay innumerables relatos y mitos en los que la figura femenina es "siniestra"; buena o mala, positiva o negativa, pero siniestra: hadas y brujas, ángeles y vampiresas, etc. Aunque esto merece una aclaración; las dos formas bajo las que la cultura occidental ha incorporado la figura femenina son: como novia y amante, o como madre y ama de casa. Se trata de dos estereotipos ligados a formas arcaicas y ancestrales de intentar una comprensión de la mujer, a partir de una definición rígida de su rol social -a tal punto que las encontramos incluso en sociedades prehistóricas o en tribus primitivas-: la mujer como ser apto para la procreación (novia y amante), la mujer como ser apto para la crianza y la educación de la prole (madre y ama de casa). A estos dos estereotipos femeninos les corresponde su costado negativo, "su perversión", tal como quedó instaurada en los mitos y leyendas que produjo la cultura occidental:
La vampiresa, en su doble acepción de come-hombres y de mujer vampiro (el mito del vampiro, claro, es uno de los mitos más eróticos de occidente), es la deformación, la contrafigura negativa del estereotipo de la mujer como ser apto para la reproducción, como novia y amante. El otro estereotipo negativo de la mujer, la perversión de su otro rol social (también reproducida en mitos y leyendas) es la figura de la bruja, cara negativa de la mujer como ser apto para la crianza, como madre y ama de casa: la bruja que prepara en su caldero recetas demoníacas para producir daño, es la perversión de la madre y ama de casa que prepara en sus ollas y cacerolas la comida con que cuida y alimenta a su familia.
En síntesis: a nosotros, hombres, creadores y oyentes de los relatos, mitos y leyendas que circulan socialmente, nos resulta obvio que, en esos relatos, el personaje "siniestro" sea femenino, ya que nunca terminamos de comprender la figura femenina; siempre resulta lo diferente de aquello que somos nosotros. El motivo por el que el personaje "siniestro" de muchas otras leyendas urbanas es un extranjero o inmigrante, es igualmente obvio. Y también tiene que ver con formas arcaicas y primitivas de pensamiento que compartimos, ya no solo con las tribus primitivas y las sociedades prehistóricas, sino con animales muy inferiores a nosotros en la escala evolutiva. El temor y el rechazo al extraño, al que es ajeno a la comunidad, se encuentra instaurado en lo más primitivo de nuestro cerebro, y en el comportamiento de muchas otras especies animales: las abejas no permiten que entre a la colmena una abeja de otra colonia, y hasta la matarán si intenta hacerlo; la jauría rechaza al animal (de su misma especie, pero ajeno a la jauría) que se acerca, y cuida su territorio de cualquier intromisión. Esta conducta, refinada por millones de años de evolución y por milenios de cultura, sin embargo permanece inscripta en lo más básico de nuestro comportamiento. Eso explica que, incluso en sociedades avanzadas que necesitan mano de obra para trabajos mal remunerados y socialmente mal vistos, existan siempre grupos xenófobos, que propongan la expulsión de los extranjeros y generen teorías conspirativas que hablan de que "los extranjeros están poniendo en peligro nuestro país". Este comportamiento, esta forma de pensamiento primitivo que compartimos con especies muy inferiores a la nuestra en la escala zoológica (y con José, claro), hace del inmigrante, del extranjero, alguien radicalmente extraño, alguien a quien debemos temer y rechazar.
La palabra inglesa "alien" no tiene traducción exacta al castellano, aunque hay palabras en nuestro idioma que incorporan esa partícula, como "alienación" (cuyo sinónimo bien podría ser "extrañamiento" o "enajenación" en tanto pérdida o transformación de lo propio en extraño y ajeno). Pero "alien" significa varias cosas al mismo tiempo: es el extranjero, el visitante, el que viene de afuera, el que no es de los nuestros, el distinto, el extraño, el incomprensible. No es sorprendente, entonces, que estas dos figuras de lo extraño (la mujer y el extranjero) sean los disparadores de lo siniestro en infinidad de leyendas urbanas. Si estamos en lo cierto, esa vieja leyenda urbana que afirma que en un restaurante chino se descubre que preparaban la comida con carne de rata, debe circular por todo el mundo, excepto... en China. Allí la comida china no es lo extraño, sino lo cotidiano. Y hasta resulta cómico imaginar que en Pekin circulan leyendas urbanas en las que se descubre que en un restaurante argentino hacían empanadas con carne de rata. :) En síntesis: si alguna función parecieran cumplir las leyendas urbanas, es la de provocar esa sensación de profundo extrañamiento con respecto a nuestra realidad y a quienes somos, esa sensación fuertemente alucinatoria que, a falta de un mejor nombre, llamamos "siniestra".
Al desafiar nuestra capacidad para incorporar lo siniestro a nuestra cotidianeidad, cuestionan nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos y, a la vez, nos obligan a reconstruir dichas percepciones aceptando la posibilidad de la existencia de dimensiones que estén más allá de nuestra comprensión. Es por eso que resulta fundamental que la leyenda urbana sea contada como hecho verídico ("esto no es un verso; es algo que le pasó al primo de un amigo del tío de un compañero de trabajo..."), ya que de lo contrario conjuraríamos ese cuestionamiento (que, al mismo tiempo, es desafío y obligación), relegándolo al territorio de una "ficción" inofensiva. “

9.1.05

LAS NOTICIAS REBELDES

Image Hosted by ImageShack.us
Leer un diario en Buenos Aires en enero es ubicarse en una coordenada desalentadora. Los periodistas saben que no pasa nada y se desesperan por exprimir y ampliar las pocas que hay, o los restos de las que quedan de diciembre.
Es que por aquí estamos en vacaciones: toda la justicia se detiene en lo que se llama "feria", un periodo sin actividades. El gobierno, salvo las guardias lógicas, está detenido, y esto incluye los poderes centrales y los regionales. Clases no hay, por lo cual han desaparecido de circulación la mayoría de los jóvenes.
Mejor dicho: toda la gente que no está donde habitualmente debería estar, está en los llamados "lugares de veraneo", pero haciendo cosas que mayormente le satisface (desestresarse, realizar abundantes prácticas de índole sexual, divertirse, mucho ocio y comida). ¡Y nada de esto es noticia, salvo que uno se desestrese de manera poco legal, o las diversiones produzcan algún desorden público digno de entrar en la noticia!
Es muy divertido ver lo que hacen los medios periodísticos (todos) por salir de este intríngulis. Por ejemplo estrangularse el bocho tratando de imaginar que cualquier situación es una noticia. O que la nimiedad mayor es sin embargo de una importancia trascendental.
Así que si no hay noticias…

5.1.05

VITALI VUELVE

Image Hosted by ImageShack.us
1.Las vacaciones
No se si se acuerdan, pero el año pasado los dejé con cierta angustia por la falta de lectura inteligente. Aduje vacaciones y desaparecí.
Nunca hubiera imaginado que en apenas dos semanas fueran a pasar tantas cosas desagradables, como el maremoto en Asia y el incendio de la disco en Baires.
Pero pasaron, también, cosas agradables, como la premiere de “Justicia Justicia”, un folletín de Hernán Casciari, en http://orsai.bitacoras.com.
Estuve en la Patagonia, un lugar argentino al que por razones que me son particularmente desconocidas han tomado muchos extranjeros como lugar de vacaciones: Benetton (el de la ropa y los avisos lanzados, millonario), Turner (el de la CNN, multimillonario), Lay (el de los fritos, el billonario) y esta saga ha traído a toda una fauna adicional: monarcas (de Holanda y Gran Bretaña), actrices (Jane Fonda), actores (Schwarzenegger, Willis, Stallone –Planet Hollywood en pleno- y Lambert), y gente común de USA, Canadá, Gran Bretaña y Europa Central. Digamos que todo un cúmulo de gente medianamente paqueta y bastante culta, es decir con bastantes euros o dólares.
2.Los veraneantes
Es fácil –muy fácil- distinguir a los turistas argentinos de los que no lo son. Si son jóvenes, mechan alegremente la palabra boludo o bolú a cualquier diálogo. Por ejemplo: ¿Viste bolú la mina esta bolú que estaba aquí?, una forma de preguntarle a otro ¿Has podido observar las características físicas de la señorita que pasó a nuestro lado? Si son viejos, directamente utilizan ese tan feliz estilo demandante que les permite siempre ponerse en las filas antes que vos, si es posible pasándote.
¿Y cómo son los extranjeros?
Por empezar se visten como quieren, sin importarles lucir dentro de una supuesta pauta de “elegancia” (el gran complejo de los argentinos) o al menos con ropa de “notarse que somos turistas”.
Los turistas extranjeros no gesticulan, no gritan, no imponen su opinión, suelen no creerse superiores o únicos (eso que nos hizo famosos a los argentinos en cualquier parte del mundo).
3.Superamos al cine catástrofe
El cine catástrofe ha sido un género con interesantes muestras de su idiotez permanente, sobre todo ha mostrado utilizar recursos como para asustar a varias generaciones con hundimientos de grandes barcos y caídas de aviones, incendios de torres, twisters y terremotos, invasiones de todo tipo de lacras, monstruos, guerras, terremotos, en fin... ¡Quién se iba a imaginar que, casi como calcados, la realidad “iba a imitar al arte”...! Eso nos pasó con los aviones atacando las torres, y ahora con el tsunami. ¿Seguirá ahora con la llegada de E.T. o Alf? ¿Regresarán los muertos vivos? ¿Estará próximo el Apocalipsis? ¿Se cumplirá alguna de las profecías que recibimos en los hoaxes?
Es que el siglo 21 (pasaba también en el 20), la lejanía histórica de pasadas masacres (grandes guerras, explosiones atómicas) y la llegada y popularización de grandes bienes a través de la medicina (antibióticos, mejor cirugía, vacunas) había hecho OLVIDAR a la gente LO INSEGURO Y PRECARIO QUE ES VIVIR.
Ojo: estoy hablando del ciudadano urbano medio, de clase social acomodada, en algunas partes del mundo. El resto ya sabe no sólo acerca de la inseguridad, sino que además –sencillamente- sufre.
El creer que vivir es seguro y bastante permanente es un sentimiento transmitido entre aquellos que pueden darse el lujo de creerlo. Pero durante mucho –muchísimo- tiempo la gente sabía que nacía para “irse al hoyo”.
Los hombres nacían para la guerra, un lugar en el cual quedarían tullidos, o sin alguna de sus partes o envejecidos e inútiles, lo cual era bastante mejor (¿mejor?) que morir. Claro que si sobrellevaban esto triunfantes, deberían sobrevivir a las mil y una plagas, o epidemias o intoxicaciones, por medio de las cuales quedarían tullidos, o sin alguna de sus partes o envejecidos e inútiles, lo cual era bastante mejor (¿mejor?) que morir.
En aquella época, donde la expectativa de vida apenas superaba los 35 años, se tenía cabal idea que vivir era un misterio (como ahora) que pasaba rápido (ahora se piensa que no, y esa es la diferencia). Sin embargo, viene un tsunami, que es algo así como una gran ola que borra la vida, y se lleva todo en un segundo. Y dejás de vivir, y te das cuenta que –al fin y al cabo- todo sigue igual que en los principios de la civilización.
4.DVD ON BOARD
Desde hace mucho tiempo angustia bastante a mucha gente el tiempo que se pierde conduciendo un vehículo, porque parece que hay que estar lo suficientemente atento como para frenar, acelerar, doblar; actividades propias del manejo de vehículos que IMPIDEN HACER OTRA COSA. Ergo: luego de varias horas de manejo, se ha perdido tanto tiempo como durmiendo, otra actividad en la que también se pierde tiempo.
Primero inventaron la autorradio, con lo cual uno mientras conduce puede escuchar interesantísimos consejos. Después inventaron la manera de escuchar música grabada en casettes, compacts y demás, que agregó la posibilidad de seguir cursos de idiomas o escuchar relatos puerquitos.
La inclusión de encendedor de cigarrillos eléctrico en el auto permitió fumar de una manera más práctica, aunque con la guerra antitabaco el encendedor también se popularizó para conectar cafeteras y tomar café, o heladeras que enfriaran la cerveza y el whisky, absolutamente prohibidos para consumo de conductores.
Después inventaron la banda ciudadana, el celular, el móvil, los manos libres. Es decir: mientras se maneja se puede seguir en la oficina dando órdenes, o recibiéndolas.
Ahora tenemos el DVD que permite ¡ver cine mientras se maneja! ¿No será algo inseguro esto de hacer otra cosa mientras se maneja un carro?????